14/08/2008

Se replantean los convenios laborales de obreros de viña y bodega

Las instituciones que nuclean a bodegueros, viñateros y concentradores de mosto iniciaron reuniones con el gremio, que plantea modificaciones a los convenios laborales, algunos de los cuales implicarán incrementos en la masa salarial, que deberán absorber las empresas.




La orden de introducir modificaciones en los Convenios laborales de obreros de bodegas y viña (que datan de 1991 y 1989) la impartió el Ministerio de Trabajo de la Nación a raíz de un pedido de FOEVA.

En cumplimiento de lo ordenado, el martes pasado se reunieron en la sede local de ese Ministerio las mismas entidades que participan de la paritaria, más el gremio: Bodegas de Argentina (BA), Unión Vitivinícola Argentina (UVA), Centro de viñateros y Bodegueros del Este, la Asociación de Viñateros, ACOVI, la Cámara de bodegueros de San Juan, Asociación de Viñateros de San Juan, Asociación de productores independientes de San Juan, Cámara de licoristas y Sidreros y Cámara Argentina del Mosto.

"El planteo es empezar a discutir en todo el ámbito paritario, las modificaciones propuestas por la parte gremial, porque ambos convenios son viejos, es necesario aggiornarlos", reconoció el gerente de BA, Juan Carlos Pina.

El secretario adjunto de Foeva, Miguel Montaña explicó que "el convenio de viña es de 1991, desde entonces todo cambió mucho. Ya no se abren surcos, hoy se usan herbicidas, hay uso intensivo de tecnología tanto en viña y en bodega. En este momento hay dos categorías, la de obrero permanente, y de obrero eventual, y se quiere incorporar en bodega a personal administrativo (entre ellos a los guías de turismo, sommeliers, secretarias) que hoy está fuera de convenio, además de la figura del sereno".

Actualmente los empleados administrativos están en el CEC y otros que no están agremiados en ningún sindicato. FOEVA busca que estén afiliados a la institución, para que ganen mejor, porque entraría dentro de una categoría distinta que les daría más remuneración por capacidad.

Señaló que mientras que el obrero de bodega percibe por premio de asistencia un 10% del sueldo básico y un 5% por presentismo perfecto. El obrero de viña tiene sólo un 5% por ambas categorías.

También se solicitó incorporar en el convenio de trabajo, un instituto de capacitación, que funcionaría en el marco del gremio.

Tras esta primera reunión, se pasó a un cuarto intermedio hasta el día 4 de septiembre. Sin embargo, la negociación será larga y ya se espera que puedan durar hasta un año y medio.

Costos, el tema candente

El gremio es conciente que lo más difícil será incorporar las categorías nuevas que se solicitan, porque esto implicará un aumento salarial que pesará a las empresas.

Mauro Sosa, del Centro de Bodegueros y Viñateros del Este, está de acuerdo en renegociar los puntos de fondo. Pero aclara que desde el punto de vista de los empresarios, "será importante que las condiciones de trabajo se ajusten a las pequeñas y medianas empresas, teniendo en cuenta que el dueño de la pyme tiene una relación directa con el trabajador".

En relación a costos, ese Centro ha detectado que los partes de enfermo de obreros de viña generan un ausentismo que oscila entre el 15% y el 20%. "Estas son variables que tienen un costo muy fuerte para el empleador, buscamos que estos índices bajen".

"Es un momento complejo", enfatizó otro que participó de la reunión, el gerente de la UVA Sergio Villanueva.
 
"Hoy el mayor desafío de las empresas es mantener costos razonables. El empresariado tiende a dar mejoras por productividad para que el mercado las pague. En cambio el sindicato, tiende a reestructurar categorías fijas. El equilibrio es la negociación".

Sin embargo, en un contexto inflacionario no es sencillo sentarse a negociar condiciones de trabajo.

"En el sector de viña, por ejemplo, el 60% de los costos son mano de obra, y en uva de mesa el 70%", subraya Villanueva quien reconoce no obstante que la industria cambió, y que la discusión necesita darse en torno a la recategorización pero también en relación con el tamaño de las empresas, por tanto la negociación será ardua, difícil y larga. El vino tiene fuerte competencia y el margen para trasladar al precio esta situación a un producto que no tiene consumo masivo, plantea un gran desafío para la industria porque de esto depende mucho la economía de las empresas", subrayó el dirigente".

Fuente: Esta nota fue publicada por el Suplemento Fincas, de Diario Los Andes.

 


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