07/08/2008

Pablo Giménez Riili, de The Vines of Mendoza

Nuestros clientes están apostando a largo plazo

Es el socio mendocino de un proyecto enológico-inmobiliario del Valle de Uco, y trabaja junto a un inversor norteamericano. Reveló que continúan invirtiendo en viñedos y afirmó que los inversores foráneos valoran Argentina, mucho más allá de las crisis.

Gabriela Malizia
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Pablo Gimenez Riili (35) es abogado. Está casado con Eliana Martín, tiene dos hijos (Facundo de 9 y Lisandro de 4). Este joven empresario pertenece a una familia de inmigrantes españoles por parte paterna, e italianos por la materna, que ha estado en el negocio de la agricultura y vitivinicultura desde la década del 40.

“Siempre estuve ligado a la actividad, que no es solamente un negocio, sino parte de la cultura familiar. De chico pasaba mis veranos en las fincas, ayudando en las tareas, manejando tractores y camionetas desde los 10 años. Y mi casa paterna -donde ellos aún viven- está al lado de la antigua bodega familiar en Rodeo de la Cruz, de modo que la bodega era el patio de mi casa donde pasaba días enteros jugando y aprendiendo, sin quererlo”, relata este joven empresario.

Después de la experiencia de la Universidad y varios viajes e intercambios internacionales vinculados a la carrera, luego de un par de años de práctica profesional volvió a involucrarse de lleno en actividades empresariales y comerciales. “Desarrollamos junto a mis primos dos proyectos inmobiliarios -barrios cerrados- en antiguas fincas de la familia que habían quedado en zonas urbanas en Maipú y Guaymallén. En el año 2002, luego de la crisis, junto a dos de mis hermanos (Federico y Juan Manuel) y mi padre Eduardo, comenzamos el proyecto de Bodega Giménez Riili, empresa nueva e independiente de la antigua estructura familiar. Hoy Giménez Riili, gerenciada por mis hermanos, exporta a 10 países y comercializa en buena parte de la Argentina”, subraya.

En 2004 Pablo conoció a Michael Evans y David Garrett, y juntos comenzaron a concebir la idea de lo que hoy es The Vines of Mendoza Private Vineyard Estates, un viñedo privado de 200 hectáreas dividido en parcelas de 1 a 4 hectáreas por propietario, con el proyecto de una bodega, para que cada propietario elabore su propio vino. Juntos concretaron también el proyecto de un Tasting Room que está ubicado en la ciudad de Mendoza y el Acequia Wine Club, un club de vinos con experiencia exportadora.

- La empresa compró días atrás 273 hectáreas más de viñedos en el Valle de Uco. Es obvio que la inversión marcha sobre ruedas…

- Así es. Luego de tres años transcurridos pudimos salir a comprar 200 hectáreas nuevas, sabiendo lo que estábamos haciendo bien, y pudiendo destinar 100 hectáreas más al proyecto original, por la demanda que hemos tenido. El proyecto era hacer sólo 100 hectáreas, pero la experiencia demostró que se necesitaba una escala mayor para tener mejores costos a todos.

El servicio al cliente post venta ha sido una de las claves para este producto. Es increíble lo que aprecian nuestros clientes la información permanente.

- ¿Qué compra el inversor extranjero al ingresar a Private Vineyard Estates?

- El cliente compra, con el capital inicial, de 1 a 4 hectáreas cultivadas y tres años de mantenimiento. Sin embargo, el que compra sólo ve una porción de tierra yerma, el cliente pide los clones, los varietales, los sistemas de conducción, y todo lo que quiere para su viña. Nosotros hemos ido a lo que técnicamente está comprobado que produce las mejores uvas del Valle de Uco, con una baja producción por hectárea.

- ¿Cuál es el valor por hectárea dentro de este desarrollo?

- Los clientes que compraron hace tres años compraron a 60.000 dólares y ahora venden la misma hectárea a 135.000 dólares. Con la expectativa de subirlo un 10% más. De todas formas la inflación nos ha comido bastante los márgenes.

- ¿Cuándo comienza la construcción de la bodega?

- Ya está concluido el diseño, de mano de los arquitectos Bormida & Yanzon, con asesoría de Santiago Achaval, de la bodega Achaval-Ferrer, y el consultor de diseño y operación de bodegas Rob Lawson, de Napa Wine Company y Pavi Wines de Napa, California. Juntos están creando un concepto que combine la forma y la funcionalidad, y que responda con inteligencia a las exigencias de producir diversos vinos de altísima calidad “bajo el mismo techo” a partir de 2010.

- ¿Qué dicen de Argentina los extranjeros que contactan en el Tasting Room?

- Se enamoran de la gente, de la comida, del vino, del clima. Muchos tienen sus vidas solucionadas desde el punto de vista económico, pero creo que sienten que la calidad de vida que se puede tener aquí es inigualable. A un gran número no los puedo definir como clientes sino como amigos, socios en un proyecto que para muchos significa cumplir el sueño de su vida. Obviamente, les cuesta un poco acostumbrarse a algunas “desprolijidades” propias como el tránsito, la impuntualidad y cosas de ese tipo, pero en el fondo a muchos los divierte.

- ¿La idea de conformar un negocio inmobiliario y vitivinícola tiene muchos antecedentes en el mundo? ¿Cuáles?

- Algunos, pero no exactamente con la extensión y definición de lo que estamos haciendo, al menos que tengamos conocimiento.
Hay proyectos como Napa Valley Reserve en California, que tiene un viñedo y bodega donde los socios o miembros gozan cada año de sus botellas de vino, y pueden participar de las labores, pero no son dueños de su fracción de tierra como en nuestro proyecto. Y seguramente habrá muchos conceptos residenciales en un entorno de viñedos, pero no estoy seguro de que se provea un servicio desde la tierra virgen hasta la botella en la bodega del cliente en su país de origen, como el que ofrecemos en The Vines.

- ¿Este proyecto es único en Mendoza, por sus características peculiares?

- No, hay otros proyectos muy serios, algunos más enfocados a lo residencial, otros consistentes en un viñedo fraccionado entre varios propietarios. Mendoza tiene un enorme potencial para estos desarrollos, por su clima, por la calidad de los vinos que se producen, y porque todavía es más barato que otros lugares del mundo.

- ¿Los inversores extranjeros, confían en Argentina como un lugar donde invertir, en particular luego de lo que sucedió en los últimos meses?

- Sí, obviamente. Junto a nuestros clientes estamos apostando a largo plazo. A pesar de todo. En relación a lo que sucedió en los últimos meses, hay que separar la crítica a lo que hizo el Gobierno, que fue un desastre, de la forma en que afectó esto a la vitivinicultura, o al negocio, Yo tengo que reconocer que hemos seguido vendiendo normalmente, quizá porque tratamos de demostrar que este es un proyecto a 40 años. La gente confía en eso, piensa que el país puede tener vaivenes, pero nunca llegar a tener políticas muy agresivas, como expropiación de tierras de particulares.

Gabriela Malizia
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Fuente: Esta nota fue publicada por el Suplemento Fincas, de Diario Los Andes.

Gabriela Malizia
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