05/06/2008

Investigación

Bajos niveles de pesticida en vides y vinos

Un estudio del INTA comprobó que el combate con agroquímicos de la ?cochinilla harinosa? una plaga que ataca hace algunos años los viñedos mendocinos, no dejó cantidades altas de residuos en vinos y vides.

Gabriela Malizia
[email protected]



Los pesticidas utilizados para combatir una plaga que hace ya algunos años está atacando a los viñedos mendocinos, la "cochinilla harinosa de la vid", al ser utilizados correctamente, no generaron problemas de presencia de residuos en la uva y los vinos. Esto fue comprobado por un grupo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Mendoza, que realizó una investigación en áreas vitícolas de Luján de Cuyo y Maipú, integrado por la ingeniera Violeta Becerra, y los bromatólogos Mario Gómez y Rossana Navarro.

El estudio publicado en la página del INTA fue realizado por el laboratorio de Pesticidas e indica que en algunas áreas vitícolas de nuestro país se registran ataques de la cochinilla harinosa de la vid (Planococcus Picus Signoret), lo cual hace necesaria la aplicación de insecticidas. Con el objetivo de evaluar la degradación en el tiempo de tres insecticidas adecuados para el control de esa plaga, el INTA Mendoza realizó un ensayo con imidacloprid, clorpirifos etil y carbaril en las dosis recomendadas para cada uno de ellos.

Los residuos a cosecha -35 días después de la aplicación- alcanzaron a 0,4 partes por millón (ppm) de imidacloprid, 0,14 ppm de clorpirifos etil y 0,59 ppm de carbaril, es decir muy inferiores a los límites establecidos por el Codex Alimentarius Internacional, que indica 1 ppm, 0,5 ppm y 5 ppm, respectivamente.

“Estos resultados preliminares indican que - cuando son empleados correctamente- los agroquímicos utilizados no generan problemas de presencia de residuos en la uva”.

Uso correcto de pesticidas

La ingeniera Becerra explicó en relación al combate de todas las plagas que la utilización correcta de pesticidas “significa realizar su aplicación en momentos oportunos de control, lo cuales se ubican en base a estudios profundos de bioecología de la plaga, realizando muestreos a través del tiempo y determinando los estados biológicos de mayor susceptibilidad a los insecticidas”.

Los momentos oportunos para combatir esta plaga son: post- cosecha, y primavera temprana (septiembre hasta mediados de diciembre), respetando 60 a 70 días antes de cosecha.

“El combate con pesticidas sólo es necesario si los niveles de la plaga superan los niveles de daño económico”, aclaró y dijo que hay que tener en cuenta. que no haya enemigos naturales de la plaga, que puedan dañarse con los químicos.

Un punto importante, destacaron desde el INTA, es “respetar los periodos de carencia o plazos de seguridad, que son los tiempos entre la última aplicación y cosecha para que el insecticida disminuya a niveles no problemáticos. Los valores a cosecha pueden ser muy bajos para provocar problemas toxicológicos a consumidores, pero sin embargo pueden causar rechazos en la comercialización, ya que hay países importadores con exigencias fuertes en este aspecto”.

Codex y barreras para vinos

En algunos países, sobre todo en Estados Unidos y Europa están exigiendo cada vez niveles más bajos de químicos en el vino, y esto ha sido interpretado como una barrera para - arancelaria.

Consultada sobre este tema la ingeniera Becerra indicó que “cada país tiene una legislación propia al respecto de la cantidad de residuos de pesticidas que pueden detectarse en un vino. Aunque en general los valores están entre 0.01 y 0.05 ppm, también hay datos de Estados Unidos u otros países de 2, 3, 5 o hasta 10 ppm. Esto significa miligramos de pesticida por kilogramo de producto comercial (uva, mosto, vino), pero no existen reglamentaciones internacionales únicas, sino que el Codex Alimentarius Mundial propone estos valores, pero cada país se toma la atribución de poner sus propios valores”.

El riesgo para la salud humana de estas pequeñas cantidades de residuos es mínimo. Consultada sobre este punto la ingeniera especificó que “los valores obtenidos (a pesar de realizar aplicaciones cercanas a cosecha) son tan lejanos a un daño toxicológico, que las cantidades a consumir serían tan altas, que provocarían antes un shock etílico grave”.

Dado que este año hubo muchas lluvias y se detectaron algunos focos de botrytis ¿es de esperar que algunos productos utilizados hayan dejado muchos residuos en el vino?

“No podría decir que hubo tenores peligrosos para la comercialización, ya que no se realizaron controles de los mismos", respondió sobre esta inquietud la ingeniera del INTA.

Gabriela Malizia
[email protected]

Fuente: Esta nota fue publicada por el Suplemento Fincas, de Diario Los Andes.

Gabriela Malizia
[email protected]

=