07/02/2008

Lluvias y granizo

La uva gana la pulseada

A pesar de la cantidad de agua caída en los últimos días, los productores mantienen la calma. El manejo de vid y los trabajos de prevención dieron sus frutos y el viñedo soportó bien la humedad. Piden extremar la vigilancia sobre los agroquímicos que se utilizan, ya que podrían dañar el ingreso de los vinos argentinos al mercado externo.

Gabriela Malizia
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Las lluvias de los últimos días superaron los promedios históricos en algunas zonas y reavivaron el fantasma de las enfermedades de la vid, causadas por hongos. Las zonas más afectadas por el agua en el Oasis Norte fueron Tres Porteñas y Junín donde el agua acumulada superó la media histórica. Otro tanto sucedió en Tunuyán donde las precipitaciones triplicaron la media histórica de 30 mm, según la Dirección de Agricultura y Contingencias Climáticas de la Provincia.
No obstante, los encargados de viñedo, ingenieros agrónomos y otros especialistas se encargaron de disipar temores al señalar que la cosecha todavía está demasiado lejos, y el azúcar de los racimos demasiado bajo, co mo para angustiarse.

El primero en despejar dudas fue el gerente de Clos de los Siete, e ingeniero agrónomo, Carlos Tizio. “Las uvas están en perfectas condiciones. Hemos tenido un enero excelente y no hay por qué alarmarse. Siempre llueve en esta época, todos los que trabajamos en el viñedo sabemos eso y hacemos aplicaciones preventivas en octubre, noviembre, a mediados y fines de enero. Por lo que indica el pronóstico del tiempo, vendrán temperaturas de 30 a 34 grados, por tanto llegaremos muy bien a la cosecha en febrero-marzo”.

El ingeniero Gustavo Soto, de Salentein, aclaró que al tener un suelo muy arenoso ubicado en zonas altas, las lluvias se toparon con buenos drenajes. “Los menores problemas los tendrán viñedos de baja producción, que están muy aireados. Con los tratamientos preventivos que contamos hoy no hay problemas. Además, por ahora tenemos una madurez baja de la uva, el azúcar aún está bajo”.

Confiados, pero no dormidos, los viñateros tomaron sus recaudos y realizaron pulverizaciones en las fincas. La semana que pasó el Gobierno salió a pedirles a los productores de uva que cuidaran la vid de Peronóspora, Oidio y Botrytis. Una advertencia que apareció casi simultáneamente fue la de Bodegas de Argentina, en relación a la utilización de ciertos agroquímicos contra la Botrytis que, si bien pueden salvar la uva, podrían actuar como barrera para-arancelaria en algunos mercados de exportación como el de Estados Unidos, de ser detectados en análisis (ver aparte).

La naturaleza juega a favor de las uvas

El ingeniero Edgardo Del Pópolo, de la firma Doña Paula, remarcó la acción de la naturaleza la cual, adversa en estos días, actuó como protectora de plagas. “La sanidad de las uvas sigue siendo buena y de no mediar más lluvias, vamos a llegar a la cosecha de uvas blancas en buenas condiciones. Esto está dado porque el envero (cambio de color de la uva) está atrasado entre siete y diez días. Ese atraso nos favorece ya que en el racimo no hay mucha azúcar acumulada, esto impide que proliferen hongos y enfermedades”.

Del Pópolo advirtió que toda la fenología - floración, cuaje, envero - está atrasada en torno a una semana por un invierno muy frío, y una primavera relativamente fría. “El ciclo vegetativo no logró ponerse al día. Esto hace que el potencial riesgo de Botrytis sea más bajo”. La Botrytis es uno de los hongos que provoca la podredumbre de la uva y es potencialmente dañina en uvas blancas sensibles como Chardonnay y Sauvignon Blanc, próximas a cosecharse.

El ciclo de cosecha del Sauvignon Blanc comienza por lo general la segunda semana de febrero en Luján o Maipú, y la primera y segunda semana en la zona Este - Norte. Recién a fines de febrero y primera semana de marzo la cosecharán en el Valle de Uco. El Chardonnay, en cambio, comienza a cosecharse a fines de febrero principios de marzo en la zona Este - Norte y más tarde en Valle de Uco. Las únicas uvas Chardonnay que ya comenzaron a ser levantadas en parte en la primera zona (Barrancas- Medrano) son las que se utilizan para espumantes.¿Qué pasa con las blancas?

Dos bodegas que ya comenzaron la cosecha de estas variedades blancas en la primera zona son Norton y Chandon. Jorge Riccitelli, primer enólogo de Bodega Norton admitió que si bien con las tormentas los granos de las variedades blancas han mostrado cierta tendencia a engordar, no es para asustarse. “Lo que podemos decir es que viene bien la uva, esta semana empezamos la cosecha en Medrano de Chardonnay. Las uvas Merlot, que serán las primeras que cosecharemos en marzo”, aclaró.
Por su parte, Martín Reboredo, encargado de Viñedo de Chandon, subrayó que si bien campea cierta preocupación entre los ingenieros agrónomos por “algún que otro grano que se hincha, en general la uva está sana. Por el momento es más la preocupación que los hechos”.

En general, lo que preocupa a los enólogos y encargados de viña es que continúe lloviendo, y en particular que la humedad afecte las variedades de “racimo apretado” como Sauvignon Blanc y Pinot Noir. No obstante todos confían en que aquel que hizo los deberes de prevención en tiempo y forma, no debería tener problemas. “Si alguien no trató el viñedo ya tiene problemas de Peronóspora. Esta es una enfermedad endémica que se manifiesta cuando las condiciones lo permiten. A nivel Oidio no hay tanto problema. Lo más complicado es el tema de la Botrytis, porque cuando se rasgan los granos, se abre la puerta de entrada para los hongos. Estamos alertas”.
Cabe recordar que para la prevención de estas enfermedades los funguicidas tienen períodos permitidos de uso, en relación a la fecha de cosecha. En este momento muchos productores están utilizando fungicidas de síntesis orgánica para las blancas. El sulfato de cobre, en tanto, se utiliza más en estos días en las variedades tintas que están lejanas a cosecha, al igual que el azufre.

Fuente: Esta nota fue publicada por el Suplemento Fincas, de Diario Los Andes.

Ya no estamos solos
Por Javier Merino, director de Área del Vino

Las exportaciones vitivinícolas siguen creciendo a un ritmo que alienta a los que invirtieron en esta dirección pero que exige por parte de todos los actores sumo cuidado. Conseguir imagen y presencia internacional es tarea de todos y perderla puede ser sólo obra de pocos. Nuestro país, hace no más de una década exportaba sólo unas décimas porcentuales del total mundial; hoy acaricia el 2%, que no es mucho, pero que empieza a preocupar a nuestros competidores por su proyección.

El comercio mundial es duro y juegan intereses de todo tipo, desde los estrictamente comerciales hasta los políticos. Muchas veces éstos últimos son el resultado de la presión de los anteriores. La protección de los intereses de los productores de un país lleva a que sus jerarquías políticas utilicen como fórmula sencilla la “protección” de los consumidores. Así es que normalmente exageran con leyes ambientales, con presencia de residuos químicos, y tantos otros. Estas “protecciones” dada la dinámica que adquieren, implican perjuicios económicos muy fuertes para quienes no están atentos. Es aquí, donde hay que situar la discusión de la utilización de ciertos compuestos químicos para proteger la producción y en paralelo, analizar el perjuicio comercial que los productos utilizados pueden causar.

Mientras la colocación de nuestros vinos en el exterior no tenía efectos negativos sobre otros vinos, podíamos darnos el lujo de desconocer estas “reglas” de los mercados mundiales. Hoy la situación cambió.

Desde el punto de vista competitivo es saludable ver este cambio y cómo nuestra vitivinicultura está sujeta a otro ritmo de decisiones. Estamos muy lejos de la improvisación en cualquier aspecto del negocio. Embarcar tarde, tener etiquetas no adecuadas, no tener clara la franja de precios en la que competimos en cada mercado o no cuidar estos aspectos tecnológicos, son entre otras, cuestiones que hoy nos dejan fuera. Allá, en las góndolas donde competimos, la batalla es muy dura.

Prevenir con prudencia

“Estamos recomendando hacer pulverizaciones preventivas contra la Peronóspora, que es la enfermedad que tiene mayor vigencia. Consecuentemente hay peligro de podredumbre por exceso de humedad. Es necesario hacer pulverizaciones preventivas cuanto antes aún a riesgo de que sean lavadas y que haya que repetirlas”, enfatizó el ingeniero agrónomo Alberto Bustos de la Estación Experimental Agropecuaria Mendoza del INTA.

Bustos aclaró que si bien se usan productos en base a cobre para la Peronóspora, al azufre para el Oidio y dos o tres productos activos contra la Botrytis “éstos deberán ser recomendados en todos los casos por los técnicos que trabajan en cada finca”.

Los tratamientos son igualmente válidos para las uvas de mesa, pasas y viníferas.

Las variedades menos resisten el agua son las uvas de mesa. Entre los varietales los que más sufren las lluvias son el Chardonnay y el Cabernet Sauvignon. El Malbec es un poco más resistente. La Bonarda y el Syrah no tienen mucha susceptibilidad, aunque con demasiada humedad todas las uvas están en peligro.
Desde el INTA enfatizaron que “tenemos muy buena calidad sanitaria en los viñedos, los productores asociados a bodegas aún los más pequeños empiezan programas tempranos de prevención,. Creo que sólo algunos pocos, por no estar integrados, no han hecho las cosas como corresponde”.

Alerta a productores de uva por químicos anti Botrytis

Bodegas de Argentina lanzó una advertencia en referencia al uso de pesticidas y agroquímicos y los niveles de tolerancia que continuamente se están modificando, llegando en algunos casos a utilizarse valores que corresponden a los de detección establecida para el método de análisis. Esto puede llegar a interpretarse en algunos casos como barreras para-arancelarias.

“Lo que más nos preocupa es que en los EEUU la tolerancia para residuos de Carbendazim y Benomil - productos para tratar la Botrytis- era de 10 ppm hasta el 1 de enero de 2008 y a partir de esta fecha seguramente se tomará la tolerancia de la Comunidad Económica Europea que es 0,5 ppm”, dijeron desde BA.
Además, ya estamos muy próximos al inicio de la vendimia y de acuerdo a las condiciones climáticas de los últimos días, con lluvias intensas, algunos productores pueden caer en la tentación de recurrir al uso de agroquímicos para controlar el desarrollo de hongos.

Estos productos en la mayoría de los casos tienen principios activos que pueden dejar residuos en los vinos y tienen bajísima tolerancia en nuestros mercados de exportación.

De llegar a producirse una situación de este tipo en algunos de los mercados, las consecuencias que pueden ocasionar a las exportaciones de vinos argentinos pueden ser dramáticas e imprevisibles.

Por todo esto Bodegas de Argentina solicitó a los productores informarse en el INV, INTI, INTA o con técnicos especializados a fin de actuar con la coordinación necesaria entre productores y bodegueros y de evitar la prohibición de exportar nuestros vinos a los mercados con bajos niveles de tolerancia.

El ingeniero Pedro Marchevsky, recordó que el buen manejo de viñedo es el principal método de protección de la uva. “No hay que desesperarse con las lluvias. Si uno tiene la uva expuesta, ha deshojado, no debería haber grandes problemas. Sí hay que seguir pulverizando con los anti Oídicos y anti Peronospóricos, ni el azufre ni el cobre tiene problemas de residuos”, señaló.



Gabriela Malizia

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Gabriela Malizia
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