12/05/2004

Los vinos del ?Viejo Mundo?

La vitivinicultura española replantea su futuro

En la feria Intervin, la más importante de España, realizada en la ciudad de Barcelona y donde Vinos & Viñas fue invitada a participar, una serie de conferencias y exposiciones dieron la pauta de las profundas transformaciones a realizar en aquél país para dotar de capacidad competitiva a sus vinos en el mercado internacional.

Javier Merino
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En la tierra de los geniales Antoni Gaudí y Joan Miro, la coqueta Barcelona, se realizó en marzo la Feria Intervin. Allí, en el Parque de Exposiciones Gran Via, se hicieron presente las más importantes bodegas de España y también los referentes y analistas del sector. Vinos & Viñas participó del encuentro y aquí presenta una síntesis de lo que parece ser la médula de su problemática. España atraviesa una discusión similar en su vitivinicultura de la que Argentina tuvo hace ya una década. Exceso de regulaciones, números que no cierran para la mayoría de las bodegas más pequeñas, insuficiente inversión en promoción de los vinos en el exterior y un mercado interno que se cae y pocos aciertan en las soluciones.

Pedro Oyarzabal, presidente de la Federación Española de Vinos sintetizó la situación actual de la vitivinicultura española. ?Existe un incremento de la producción de vinos mientras que en el resto de Europa está cayendo lo que se suma al hecho que el mercado interno se mantiene en caída. Es de destacar que hay un crecimiento en la exportación,  aunque lamentablemente a precios más bajos pues aumenta el volumen y no el valor y hay más salidas de vinos a granel?. El directivo hizo también un resumen de la evolución del mercado interno con conclusiones similares a las que se verifican en varios países del mundo ?incluido Argentina? como el descenso del consumo de vinos de mesa, el crecimiento en vinos finos y una caída de ventas en restaurantes y hoteles.

En base a este sintético diagnóstico predijo que el futuro está en la exportación aunque existen para España serias amenazas derivadas del reducido tamaño de las empresas y la gran cantidad de marcas frente a los canales de distribución en otros países.

 

Regulaciones

Por cultura o tradición España es un país con excesivas regulaciones a la producción como lo señalan los representantes de distintos sectores de su vitivinicultura. José Manuel Reyero, hasta ese momento Vicepresidente Ejecutivo del Icex (Instituto de Comercio Exterior de España) afirmaba que ?el sector vitivinícola español está excesivamente regulado por las Comunidades Autónomas, el Gobierno Central y la Unión Europea y en un mundo cambiante es necesario tener flexibilidad?. Fue muy enfático al analizar la PAC (Política Agrícola Común de la Unión Europea) pues sostuvo que siempre trató de preservar el medio agrícola sin proteger el comercio y esto ha traído consecuencias muy negativas en la competitividad de la vitivinicultura española. España debería ser más fuerte en el mundo en relación a lo que produce y esto se hace evidente cuando se observa a sus competidores, a los que les va muy bien. Los mercados de exportación de los últimos años crecieron y España no siguió el tren. Por último, señaló que el ejemplo lo han dado en los últimos años los vinos del Nuevo Mundo que han sido exitosos con un modelo que mira la demanda de vinos antes que la oferta.

 

Marketing

El tema del marketing no es menor en la discusión del futuro de los vinos españoles. Se combinan dos causas que explican sus deficiencias competitivas de los últimos años: la gran cantidad de denominaciones de origen (D.O.) existentes y la baja inversión en promoción internacional. Oyarzábal afirmaba que era necesario que España diera más importancia a las variedades y las añadas antes que a las D.O. pues hay muchas menciones de origen de zonas muy pequeñas y exclusivas en comparación con países muy posicionados con regiones muy grandes. Joaquín Hernández, Presidente de Cooperativas Agrarias Españolas, a su turno, sostenía que la producción y la calidad de los vinos españoles crece pero no sabemos venderlo y las exportaciones no terminan de consolidarse. Por su parte Reyero agregaba que no es tan difícil hacer un buen vino, lo difícil es venderlo y para ello hay que gastar en promoción. El gran problema es que casi todas las empresas españolas tienen un mal balance y enfrentan una fuerte escasez de fondos para invertir. Y al hablar de la cantidad de denominaciones de origen ironizaba que para ?tomar vinos españoles hay que saber geografía y resulta que los vinos se toman por sabor?. Una encuesta del mercado español arroja resultados en esa dirección pues los factores más nombrados para la decisión de compra son: sabor, aroma y precio y recién en cuarto lugar y con un porcentaje muy bajo aparece la denominación de origen. Casi todos concluían que con pocas denominaciones sería más fácil la promoción internacional.

 

Ventajas y desventajas de la DO

Uno de los temas que más se plantea en la discusión es la abundancia de denominaciones de origen que dificulta sensiblemente el posicionamiento de los vinos españoles. España tiene hoy 62 D.O., algunas casi desconocidas para los consumidores españoles y más aún para los extranjeros. Una encuesta reciente avala esta afirmación: las tres denominaciones más conocidas son Rioja, Ribera del Duero y Penedés con porcentajes de conocimiento del 87%, 47% y 23% respectivamente. El resto de las denominaciones son muy poco conocidas por los consumidores. En lo relativo a asociación con calidad, la cifra es aún más concluyente pues un 47% asocia a Rioja con calidad, un 17% a Ribera del Duero y un 4% a Penedés. El resto tiene un porcentaje sensiblemente menor.

Pedro Oyarzábal afirma que ?Hay casos como Rioja que son muy buenos por su estricta calificación pero hay que tener en cuenta que no es posible aplicar este modelo a todas las regiones que no tienen características para adoptarlo y en ese caso es bueno tener mayor libertad y flexibilidad pues hay un exceso de uniformidad en las regulaciones.? Aunque no todas son críticas a las denominaciones. Reyeros admite que en su momento sirvieron para elevar la calidad aunque ahora se han convertido en una traba para el crecimiento. La síntesis la da Hernández cuando dice que hay que ir a ?Vinos de la tierra de España? aunque se lamenta por la falta de ejecutividad del sector pues desde hace varios años ?Todos decimos lo mismo y somos incapaces de hacerlo. El sector viene de siglos de costumbres que son muy difíciles de cambiar?.

 

Mercado interno

Pere Soley, dueño de una importante vinoteca española sintetiza la complejidad del sector vitivinícola con tres números: En España hay más de 5.000 bodegas, la Guía de vinos Peñín (la más reputada en España) tiene más de 10.500 vinos españoles y hay 300 mil establecimientos (restaurantes, hoteles, etc). Esta situación es particularmente complicada para los cambios que requiere el mercado.

Javier Ferradal, analista del mercado español de vinos, sostiene acerca de los consumidores españoles y sus hábitos de los últimos años y su influencia en el mercado de vinos: ?Se trata de una sociedad cada vez más inclinada al ocio donde el vino ocupa un lugar de creciente importancia. Esto se advierte especialmente en el mayor consumo de vinos de calidad. Combinado con lo anterior, aumentan por motivos laborales las comidas fuera del hogar?. En los aspectos comerciales señaló que hay un cambio notable en materia de marcas, mientras se observa una reducción en los alimentos hay un fuerte incremento de la cantidad de marcas de vinos.

Y al concluir sobre los desafíos que atraviesa el vino en el mercado interno español sostuvo que ?El mundo del vino es complejo pues los consumidores tienen muchas denominaciones de origen y luego de probar un vino se preguntan ?Si me ha gustado ¿lo volveré a encontrar? Adicionalmente, es notable la reducida inversión publicitaria y la falta de adecuación del vino a los nuevos hábitos de los consumidores?. Para esto último dio un ejemplo sencillo: mientras que crece la cantidad de hogares unipersonales no aparecen opciones de botellas más pequeñas que la ?.

Las reflexiones más críticas quedaron en el ambiente a modo de conclusión. Los establecimientos de compra hacen muy poca promoción, hay baja sensibilidad de los vendedores, en los restaurantes la falta de vinos que están publicados en la carta o que hay de añadas diferentes o en muchos no muestran la carta de vinos y preguntan: ¿qué vino tomará? o ¿prefiere el vino de la casa?

Sergio Ferrer-Salat, un importante referente del mercado de vinos de España, aportó sus puntos de vista a los problemas de la comercialización de vinos y sostuvo que ?Los distribuidores tienen poca sensibilidad para cuidar el vino y parece que los restaurantes no tienen muchas intenciones de promover el consumo de vino. Si así fuera no aplicarían márgenes entre 2 a 3 veces más que el precio en bodega.

 

La exportación

Todos los panelistas, que recorrieron varias horas de análisis de la situación de la vitivinicultura española, fueron concluyentes acerca de que el futuro está en la exportación. Joaquín Hernández cree que es necesario fomentar la exportación y muestra preocupación pues se trata de un sector muy atomizado y las estructuras exportadoras de las empresas son muy débiles. A esto se suma la inexistencia de una imagen de vino español en el mundo. Considera, al igual que lo que están haciendo varios países en el mundo, que a la vitivinicultura española le hace falta un Plan Estratégico para posicionarse en el mundo.

José Manuel Reyero, agrega que existen buenas oportunidades para las empresas españolas de participar en el mercado internacional y crecer en rentabilidad.

 

Conclusión

Los distintos especialistas concluyeron que la realidad es muy contundente y la necesidad de cambiar es hoy excluyente. ?Algo nos ha pasado porque no vamos bien, y más aún llevamos mucho tiempo sin ir bien y este discurso lleva ya un tiempo prolongado?. Aunque son optimistas sobre el futuro pues sostienen que ?estamos a tiempo?. El éxito del cava español en el mercado francés parece confirmar este optimismo aunque no dejan de advertir los fuertes condicionantes para cambiar y los problemas de competitividad derivados de un tipo de cambio muy elevado en un mercado altamente competitivo con jugadores que han probado una gran eficiencia en los últimos años.

 

Jancis Robinson también opinó sobre la vitivinicultura de España

 

La afamada ?gurú? británica estuvo también presente en Intervin y dio su opinión ?clara como siempre? sobre el futuro de los vinos españoles en relación con la realidad mundial.

 

¿Cómo se ve el vino español en el mundo?

No es muy clara la imagen del vino español en los mercados consumidores. Por ejemplo, el vino francés tiene una imagen muy fuerte, tradicional, arrogante. California muestra una imagen de alta calidad y vinos caros. Australia se muestra eficiente, toman una viña y la convierten en dólares. Chile tiene imagen de Cabernet Sauvignon más Merlot, muy fiables y predecibles. Portugal es la cueva del tesoro por sus variedades locales. Italia tiene paralelismos con España aunque con una imagen más clara porque los turistas que la visitan se acercan al vino sumado a que le ayuda la gran cantidad de restaurantes italianos en el mundo. En el caso de España los consumidores mundiales están confundidos.

 

¿Puede explayarse sobre este punto?

El vino español está en una fase revolucionaria y busca su destino. En vinos baratos está teniendo buenas exportaciones de vino granel a Francia y se despegó de Italia. Este extremo es de commodities donde el precio es lo más importante. En un escalón más alto el potencial es enorme. España tiene una enorme cantidad de uvas tintas en un clima privilegiado en relación al resto de Europa para lograr buenos colores y estructura. Lamentablemente, sólo un pequeño porcentaje de uvas se transforma en vinos de calidad.

 

¿Cuál es el camino a seguir?

Yo advierto que falta comunicación entre productores y elaboradores lo que es un problema serio para los cambios que se requieren. Considero que en regiones menos conocidas se deberían producir uvas que quiere el consumidor. Hace falta que el consumidor ?dicte? lo que quiere y que el productor reaccione. En el mercado global hay que diferenciarse y España puede hacerlo. Por ejemplo, muchas uvas tradicionales de España se pueden utilizar para hacer vinos ?más jóvenes? sin perder personalidad. A los españoles les hace falta implicarse en los mercados y viajar más.

 

¿Usted cree que el productor español no observa adecuadamente las tendencias mundiales?

Le doy un solo ejemplo: Australia ha conquistado el mundo. El exportador australiano vive muy lejos pero llega a Gran Bretaña ?su principal mercado? y visita varias veces este mercado, establece políticas de precios adecuadas, negocia márgenes, promociona. En cambio el exportador francés es pequeño, no va a Gran Bretaña que la tiene muy cerca, no tiene idea del mercado y así lo ha ido perdiendo. Desde mi punto de vista esto ha transformado el mercado. En todos lados hay australianos y chilenos. No estoy muy segura que haya tantos españoles.

 

¿Cuáles son los segmentos de vinos a desarrollar?

Los vinos de precio medio están penetrando el mercado inglés. Los británicos no tienen prejuicios, quieren valor a buen precio y por supuesto siempre están buscando la diferencia.

 

¿Y las denominaciones de origen?

Están en el otro extremo. La imagen de los vinos de denominación de origen españoles es que tienen precios muy elevados. El mercado español infla los precios de vinos de alta calidad. Por ejemplo, Borgoña tiene precios estables y logra mantener su productos en los mercados. Los consumidores están sorprendidos con Rioja. Todavía no está claro si son vinos antiguos o jóvenes, muestran todo tipo de precio.

 

¿Y las otras denominaciones?

Los Ribera del Duero son un buque insignia de calidad. Tienen un estilo muy claro y es uno de los grandes activos de España. Los Priorat son un fenómeno extraordinario de los últimos años. Pero también aquí los precios subido como por un cohete. Navarra es más homogéneo y los precios equilibrados. El cava es demasiado barato y se ha convertido en el vino espumante de ?ganga? en el mercado inglés. Toro no existía hace apenas cinco años y hoy está presente en los mercados aunque también aquí los precios han subido desproporcionadamente.

 

¿Cómo debe ser el estilo de los vinos para llegar a los mercados internacionales?

El mercado está dejando de enamorarse del roble aunque los de gama alta lo necesiten para su elaboración. España tiene afinidad por el roble pero tiene vinos con mucho tanino. Hay que ir al estilo internacional pero sin hacer todo igual. El péndulo ha cambiado desde vinos muy concentrados a vinos más suaves para beber. Lo que vale es la segunda copa. Por suerte España no ha sido invadida por variedades internacionales y tiene una riqueza de uvas propias. El Tempranillo es una insignia que da valor al vino español pero también está la Garnacha y otras que pueden dar excelentes vinos.

 

El vino español pierde cuerpo

 

Las bodegas españolas alertan de que el consumo se ha reducido desde 1998 casi un 21% por la caída, sobre todo, del vino de mesa.

 

Las bodegas españolas se enfrentan a una grave paradoja. Mientras que las exportaciones mantienen la tendencia al alza y España se consolida como tercer exportador mundial, el consumo a nivel nacional cae de forma imparable. Según datos de la Federación Española del Vino (FEV), la asociación que agrupa a los principales empresarios del sector, cada español consumió el año pasado 28,2 litros de vino, lo que supone un 4,7% menos que en 2002. Rafael Rey, director general de la FEV, explica que ?este descenso se debe fundamentalmente a la crisis que está experimentando desde hace tiempo el vino de mesa ante un cambio de hábitos en la sociedad?.

Las ventas de vinos de mesa, que representan todavía dos tercios del consumo de ésta bebida, se han reducido en España a la mitad desde 1987. Y el problema es que, los caldos con denominación de origen, muchos más caros, no consiguen compensar ese descenso. Su consumo mantiene una ligera tendencia al alza desde hace tiempo, aunque el año pasado se redujo también desde 7,9 litros por habitante año a sólo 7,5 litros.

La Federación muestra especial preocupación por el fuerte descenso que está experimentando el vino de calidad en el sector de hostelería. ?El consumo de vino de calidad, con denominación de origen, se redujo el 5% el año pasado. Aunque se registró un cierto crecimiento en el hogar (3,7%), las ventas en hostelería cayeron un 8,2%. Se trata de un dato preocupante, que se debe, en principio, a la falta de flexibilidad en los precios? explica Rey.

Pedro Oyarzábal, director de la división de vinos del grupo británico Allied Domecq en Europa y presidente de la FEV, expresó su preocupación por los datos del año pasado e insistió en ?la importancia de que se cree la denominación de Vinos de la tierra de España, que permitiría una mayor proyección internacional de nuestros caldos?. Los vinos españoles tienen una cuota a nivel mundial del 15%, superados sólo por italianos y franceses. Fuente: Javier Romera. Diario Expansión.

Javier Merino
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