10/05/2004

Sectorial

Nuestros viñedos comienzan a parecerse a los del mundo

Hace apenas una década teníamos sólo un puñado de hectáreas con las variedades que demanda el mundo. Hoy, luego de una transformación notable, se dispone de capacidad productiva para enfrentar los exigentes mercados de vinos tanto nacionales como internacionales. La reconversión ha sido hasta el momento muy exitosa.

Javier Merino
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La transformación agrícola de la vitivinicultura argentina ha sido una de las más notables del mundo en la última década. Luego de años de expandir su superficie plantada mediante subsidios en los ?70 y luego erradicar viñedos de alta calidad enológica en los ?80, en los últimos años, de la mano de un proceso inversor acelerado, reconvirtió casi el 25% del total plantado.

En 1993 tenía algo más de 200 mil hectáreas plantadas, unas 5 mil más que las actuales. Sin embargo, la superficie destinada a uvas tintas era de 48 mil hectáreas y las 160 mil restantes de blancas y rosadas. Hoy, las 195 mil hectáreas en producción se componen de 80 mil hectáreas de tintas y 120 mil de blancas y rosadas. Por otra parte, la plantación se realizó con uvas muy demandadas en los mercados nacionales e internacionales mientras que la erradicación fue de aquellas que no tienen fuerte salida. Un ejemplo de racionalidad económica muy alejado de lo que se vivió décadas atrás.

El ejemplo en el mundo es único pues se observan dos tipos de experiencias: aquellas de países que en los últimos años han expandido la superficie, como Australia, China o Estados Unidos, en respuesta a buenas condiciones de mercado y aquellas de países que han erradicado como es el caso de Francia, Italia o España. Lo que no se verifica es el fenómeno de la reconversión que se ha dado en nuestro país.

 

Las señales del mercado interno

El mercado de vinos ha sido muy claro en sus señales en la última década: caída del consumo de vinos de mesa e incremento sostenido en vinos de alto precio en combinación con el mantenimiento de una elevada demanda de vinos tintos en relación a blancos y rosados. Este fenómeno no ha sido privativo de Argentina sino que se ha verificado en casi todo el mundo, con el agravante de que el consumo total también ha disminuido y no se esperan reversiones sustanciales de las tendencias para los próximos años.

Si se observan las cifras para nuestro país se advierte que hoy el consumo total de vinos es un 30% más bajo que en 1990. Esta caída es record en el mundo y está originada en la pérdida de consumo experimentada en los vinos de mesa que pasaron de 14,4 millones de hectolitros en 1990 a 8 millones en 2003.

Los precios por su parte, han seguido tendencias erráticas a lo largo de la última década. Entre los años 1990 a 1993 mostraron incrementos sostenidos. Las uvas comunes alcanzaron cotizaciones promedio cercanas a los 65 pesos por quintal (a valores actuales). Luego de eso alternaron ciclos de alzas y bajas en períodos de dos o tres años sin superar los 40 pesos por quintal, cifra máxima que se verificó en 1999 para luego descender hasta el año 2003. Los movimientos para las uvas finas fueron similares aunque en valores sustancialmente más elevados. Si comparamos por ejemplo el quintal de uva Cabernet Sauvignon con el promedio de tintas de vinos de mesa, la relación era 1,8 en 1990 mientras que en 1995 llegó a 3,8. Aunque en los años que siguieron esta relación cayó, el promedio se ubicó en 2,4, una relación parecida a la que se verifica en el mundo para este tipo de uvas.

 

Las exportaciones

En materia de exportaciones también las señales fueron por demás claras: notable crecimiento de la exportación de vinos con preponderancia de los finos y un mercado sostenido en mostos. Es de notar el crecimiento que se ha observado en la exportación de uva de mesa, que hoy muestra cifras un 50% más elevadas que la exportación de vinos de mesa.

 

La respuesta del sector

Los viticultores y bodegueros respondieron con extrema racionalidad a las señales de mercado aumentando la superficie plantada con variedades muy demandadas tanto en el mercado interno como internacional y erradicando las que no presentaban perspectivas. En esta década el mercado diferenció productos y hubo una gran dificultad para trasvasar vinos de mesa al cada vez más exigente mercado de vinos finos. Es posible que se haya verificado, como siempre pasa en estos procesos, un ?overshooting?, es decir un incremento superior a la tendencia, y esto repercutirá en el precio de la uva, como es posible ya lo esté haciendo pues en las variedades de más alto precio se están observando caídas importantes en relación a cinco años atrás.

La variedad que más expandió la superficie fue Cabernet Sauvignon y además lo hizo desde una cifra muy baja. En los últimos 10 años se expandió en casi 12 mil hectáreas, habiendo partido de algo más de 2.500 hectáreas. Era impensable un desarrollo exportador argentino con tan sólo esta cantidad de hectáreas de la variedad estrella de los tintos en los mercados mundiales. Le siguió en importancia la Malbec que incrementó la superficie en casi 9 mil hectáreas y hoy se ubica primera en superficie como variedad tinta. Claramente se ha posicionado como variedad emblema de Argentina y la respuesta productiva ha sido la adecuada. Le siguen en importancia de crecimiento las variedades Syrah, Merlot y Bonarda, ésta última con un interesante proceso de ?redescubrimiento? como variedad apta para la elaboración de vinos de más alta gama pues históricamente ha sido considerada, al igual que el Tempranillo, una variedad para vinos de precios medios y bajos. Las uvas blancas disminuyeron dramáticamente su superficie plantada aunque dos uvas muy cotizadas en los mercados internacionales tuvieron crecimiento: Chardonnay y Sauvignon Blanc, aunque menos notables que las tintas, especialmente por señales de mercado.

Las variedades que fueron estrellas de los años ?70 y ?80 tuvieron en la última década una declinación importante. En aquella época eran muy demandadas por su alto rendimiento productivo y buenas cotizaciones en comparación con las uvas finas que no se diferenciaban en aquellos años. De las 57 mil hectáreas que se erradicaron o reconvirtieron desde 1993, casi 22 mil correspondieron a Criolla Grande y Cereza. Es que en los últimos años, excluida la actual temporada, enfrentaron cotizaciones que no superaban los 16 o 17 pesos por quintal y este precio sólo es apto para grandes extensiones. Así abandonaron el sector o se reconvirtieron pequeñas propiedades que no pueden mantener activo el viñedo con esos precios.

 

La última temporada y la discusión sobre la reconversión

Una serie de factores coyunturales como la demanda internacional de vinos a granel y el mantenimiento de los mercados de mosto elevaron el precio de las uvas para vinos de mesa y han vuelto a poner en la mesa la discusión sobre las bondades de la reconversión.

Desde hace por lo menos 50 años que un proceso económico sectorial no se hacía con tanta racionalidad: que los productores destinen recursos a producir aquello que tiene más valor y que dejen de lado aquello que no tiene demanda. Es cierto que como cualquier mercado existen movimientos erráticos en las variables pero estamos en presencia de un sector cuya clave para decidir es el largo plazo y no los circunstanciales movimientos de corto plazo. Las señales de mercados nacionales e internacionales se mantienen como a lo largo de la última década: oportunidad en los mercados de exportación, colocación más apta de vinos de precio medio y alto, buena rentabilidad para los pequeños productores y exportadores, altísima rivalidad en todos los mercados tanto por las estrategias de los que están en el mercado como por la competencia de otras bebidas.

En este esquema el único camino parece ser la producción de uvas de calidad, especialmente para los productores más pequeños. En uvas para vinos de mesa se podrá seguir manteniendo competitividad con tamaños importantes de las explotaciones y alta eficiencia productiva. El mosto, como demandante de largo plazo de este tipo de uvas también impulsará una reconversión hacia variedades más adecuadas.

 

EVOLUCION DE LA SUPERFICIE PLANTADA Y DE LOS PRECIOS DE LA UVA

  Superficie 1993 (has) Superficie 2002 (has) Variación 1993/02 Precio promedio 1992/94 ($/quintal) Precio promedio 2001/03 ($/quintal) Variación 1993/02 Cabernet Sauvignon 2,518 14,442 11,924 165 89 -46% Malbec 9,960 18,944 8,984 106 85 -20% Syrah 679 9,453 8,773 115 55 -52% Merlot 1,178 6,528 5,350 127 78 -38% Bonarda 11,962 16,079 4,118 95 41 -57% Chardonnay 1,088 4,634 3,546 182 62 -66% Pinot Negro 279 1,113 834 170 67 -61% Sauvignon 284 899 614 159 53 -67% Aspirant Bouchet 3 578 575 n/d n/d   Tannat 50 245 195 n/d 77   Otras que aumentaron 3,018 4,336 1,318       Otras que redujeron 23,036 16,652 -6,384       Chenin 4,037 3,333 -704 98 24 -75% Torrontés Riojano 8,947 8,034 -913 71 21 -70% Torrontés Mendocino 1,753 782 -971 n/d 23   Criolla Chica 1,753 676 -1,077 42 16 -62% Torrontés Sanjuanino 4,723 3,107 -1,615 n/d 22   Moscatel Rosado 15,219 10,324 -4,896 42 16 -62% Moscatel de Alejandría 10,406 5,444 -4,962 42 16 -62% Pedro Giménez 20,707 14,710 -5,996 n/d 17   Cereza 42,693 30,758 -11,935 42 16 -62% Criolla Grande 36,038 24,080 -11,958 42 16 -62%

Fuente. Elaboración propia con datos de INV y Bolsa de Comercio de Mendoza

 

EXPORTACIONES

Valor de vinos por tipo -miles de dólares-

Años Mesa Finos y otros Vinos Mosto y aromas de uva 1979 2,093 4,980 7,073 5,774 1980 2,058 4,156 6,214 1,957 1981 2,639 4,208 6,847 2,917 1982 2,279 3,792 6,071 5,031 1983 1,631 2,248 3,879 4,034 1984 4,441 1,605 6,046 4,478 1985 2,997 2,149 5,146 3,778 1986 2,188 3,529 5,717 3,988 1987 1,158 5,814 6,972 10,749 1988 2,624 4,836 7,460 12,774 1989 3,930 6,132 10,062 30,006 1990 6,889 8,345 15,234 35,278 1991 5,841 12,096 17,937 23,663 1992 4,272 17,823 22,095 41,253 1993 9,456 15,132 24,588 4,819 1994 8,412 15,195 23,607 9,998 1995 40,850 20,019 60,869 62,432 1996 29,199 36,657 65,856 87,322 1997 45,476 73,632 119,108 97,607 1998 35,689 104,316 140,005 54,274 1999 27,466 89,868 117,334 72,526 2000 20,043 104,835 124,878 54,078

2001

21,988

126,909

148,896

51,125

2002

17,749

110,654

128,403

51,107

2003

24,480

144,670

169,150

55,774

Fuente: Elaboración propia con datos del INV

 

Javier Merino
[email protected]

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