13/12/2018

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"Debemos comunicar el vino a los jóvenes en su propio lenguaje"

Desde la Asamblea General realizada en París el 5 de julio de 2018, la brasileña Regina Vanderlinde preside la OIV, por un período de tres años. Es el tercer mandato consecutivo en que una mujer ocupa el máximo cargo de la organización intergubernamental, sucediendo a la investigadora alemana Monika Christmann y la enóloga argentina Claudia Quini.




Regina Vanderlinde estudió en el estado de Santa Catarina, donde se graduó en Farmacia, para luego doctorarse en Ciencias Biológicas, con especialización en Enología y Ampelología en la Universidad de Burdeos. Tiene experiencia en el área de Ciencia y Tecnología de Alimentos, fue juez de concursos internacionales, es sommelier, profesora del programa de posgrado en Biotecnología de la Universidad de Caxias do Sul (estado de Rio Grande do Sul), y hasta su designación como presidente de la OIV se desempeñaba como Secretaria Científica de la Subcomisión de Métodos de Análisis de la misma organización.

De una fuerte personalidad, al asumir expresó su beneplácito por el hecho de que la viticultura de América del Sur fuese reconocida por la gran familia de la OIV. A partir de ahora, tendrá que lidiar con una industria que se ha transformado en los últimos años, elaborando un nuevo Plan Quinquenal a partir de los resultados del Congreso realizado en nuestro país, con la colaboración de las Comisiones Científicas y el apoyo del recién designado Director General, el español Pau Roca.

En un alto dentro de su frenética agenda en Uruguay, Regina dialogó con Bodegas del Uruguay de manera distendida y sumamente amable, gracias a ello pudimos conocer mejor su historia, sus pensamientos presentes y sus planes futuros.

Regina Vanderlinde, luego de la ceremonia de apertura del 41° Congreso junto a José Lez, Juan Andrés Marichal (presidente y vice respectivamente de INAVI), Alberto Castelar (subsecretario de GAP) y Jean Marie Aurand (director saliente de OIV).

¿Qué sintió cuando fue elegida presidente de la OIV? ¿Lo esperaba?

Nosotros trabajamos mucho para eso pero nunca se sabe. Lo que yo no esperaba, eso sí, era ser candidata. Nunca pensé en postularme para la presidencia. Ni lo pensaba. Pero las cosas cambian, las situaciones cambian, también las políticas. Entonces tuve que tomar la decisión de presentarme.

¿Quién le sugirió que se presentara?

El gobierno mismo, a través del Ministerio de Agricultura, es el que lo indica. Uno no se puede postular solo. IBRAVIN fue quien me preguntó y me presentó como candidata en su propuesta. El MAPA (Ministério da Agricultura, Pecuária e Abastecimento) la aceptó.

¿Cómo encontró la OIV cuando asumió la presidencia?

Yo formo parte de la OIV como experta desde el año 2001, como delegada de Brasil, y la conocía mucho internamente. También fui secretaria científica de la Subcomisión de Métodos de Análisis, que es mi especialidad: la química analítica del vino. En 2012 fui electa y tres años después, en 2015, fui electa nuevamente. Es decir, este año yo ya formaba parte del grupo de Comité Científico de la OIV porque ya era miembro de una comisión como secretaria científica.

Regina Vanderlinde durante su discurso de asunción a la presidencia de la Organización de la Viña y el Vino (Foto OIV).

Desde el año 2001 en que participa, ¿ha visto muchos cambios en el vino en general, en lo que es la inserción del vino en el mundo?

Considero que sí, hubo muchos cambios. Si tengo en cuenta mi país, como tantos otros, en 20 años cambiamos mucho la calidad de nuestros vinos. Muchos países le dieron un direccionamiento a sus vinos, como Uruguay con su variedad emblemática, Tannat, al igual que otros países. También Brasil, que ahora resolvió en su plan estratégico también, que su punta de lanza, su bandera, sean los espumantes. Esto evolucionó mucho en los últimos años. La calidad de los vinos cambió, han mejorado mucho con las nuevas tecnologías. El mercado cambió, hoy los volúmenes exportados son mucho mayores, y la globalización fue responsable de esas modificaciones. El tipo de público consumidor de vinos cambió: clases, personas que antes no consumían ahora consumen, países que consumían más ahora consumen menos y viceversa, otros que no consumían ahora consumen más. Y aún así el nivel de volumen se equilibra. El cambio climático hace que tengamos adaptaciones. Todo eso cambió.

En este contexto se da el tema de este Congreso: "Proyectando el futuro: Desafíos de la producción y el mercado", en que se trata acerca de la competitividad, y también la comunicación.

Se habló mucho de comunicación en este Congreso. Es un punto muy importante. En mi opinión personal, la comunicación del vino no fue equivocada, pero tal vez precisaba ser más simplificada. Pienso que la gente precisa mantener una desmitificación del vino. Es verdad que se puso de moda. Pero las personas tienen que tomar vino. A veces me dicen: "El vino me gusta mucho pero no entiendo nada". Y en principio no se precisa entender, ya que te guste es una gran cosa. Por otro lado, los consumidores están más exigentes porque están aprendiendo mucho, y esto también cambió al consumidor de hoy: sabe mejor lo que quiere. Pero las personas que aún no están a ese nivel, necesitan sentir que son aceptadas como consumidores. A veces los sommelieres ponen la vara muy alta, colocan al vino en un alto nivel de conocimientos, en que hay que “sentir” esto o aquello dentro de la copa. Y en realidad, yo siento que el vino es un producto de la tierra, que salió de la tierra y también lo fue su cultura. La uva era plantada por agricultores que hacían sus vinos. No eran grandes conocedores, pero mantuvieron la tradición durante muchos años. La iglesia también ejerció su influencia para mantener esa cultura. Y así como a mi abuelo le gustaba el vino y se lo transmitió a mi padre, y él a mí, nosotros tenemos que enseñarle a los jóvenes. Y si el lenguaje de los jóvenes es más simple, tenemos que llegar a ellos con ese lenguaje. Todo el cambio de globalización y de nuevas tecnologías también cambió. Pienso que la manera de pasar el vino a lo largo de la historia también tiene que ver con que nos actualicemos y le transmitamos a los jóvenes hablando el lenguaje que ellos hablan hoy. Si no, preferirán otras bebidas.

¿Hay manera de llevarlo a la práctica desde la OIV con lineamientos concretos?

Ya se está realizando. En este Congreso, vi algunas ponencias que abordaron el tema, eso nos sirve mucho para preparar el Plan Estratégico quinquenal 2020-2025, pues ahora está concluyendo el 2015-2019. Todas esas nuevas ideas, nuevas investigaciones, que se presentan aquí a nivel científico, van a servir de puntos de partida para generar el nuevo Plan Estratégico. Muchos de los puntos que se trataron aquí van a servir para eso.

¿Es positiva la realización de competencias de vino a nivel mundial, puesto que la OIV participa con su aval y jurados en algunas de ellas?

La competencia siempre es positiva en todas las áreas. Eso hace que las personas busquen desarrollar la calidad. Al observar que una calidad es mejor que otra, la visión positiva de eso es que todos quieran mejorar su propia calidad, quieran mejorar. La competitividad siempre es importante, porque hace que uno se preocupe y crezca.

¿Puede haber en el futuro un mayor número de competencias con el aval de la OIV?

No, porque es así: la OIV es una organización de carácter técnico científico intergubernamental, pero con capacidad recomendatoria, no obliga. Cada país tiene su libertad de internalizar lo que desee. La comunidad europea internaliza la existencia de OIV en muchos más niveles. Pero, por ejemplo, nuestros países de América del Sur, Brasil mismo, aún no internaliza totalmente a la OIV. Estando en el Mercosur, la idea es internalizarla totalmente porque nuestros vecinos mayores ya hacen eso. Pero no es una obligatoriedad, eso no quiere decir que el país no pueda estar en la OIV para aprender lo que es importante para estar en la OIV, pero cada gobierno no está obligado a adoptar a la OIV. La OIV no es la que estimula la competencia, es el mercado el que lo hace. Y el mercado avanza rápido, nosotros tenemos que correr atrás rápido como él. La OIV estimula la parte técnica científica, pues es un movimiento técnico científico de todos los sectores del vino, pero creo que la industria dicta mucho eso, la evolución tecnológica industrial dicta mucho eso, también nuevas tecnologías van llegando. Nosotros tenemos que aplicar nuevas tecnologías y observar mucho que el vino continúe siendo un producto típico genuino, en mi opinión personal como técnica especializada en control de vinos. Eso es posible porque hace 300 años el mejor vino no era nada comparado con el de hoy, y hoy tenemos otra tecnología, pero si no mantenemos el vino como un producto típico y genuino no podemos usar esa tecnología para mejorar ese vino, para conservarlo mejor y otros aspectos.

Respecto al Congreso en Uruguay, que Ud. ya tomó cuando se estaba organizando, hoy que ya es una realidad, ¿cómo lo observa?

Muy positivo. Fue muy bien organizado. Es un Congreso muy bueno a todo nivel, tanto de organización, como en la recepción y en los trabajos presentados por su nivel científico y por la diversidad de temas que tratan. Además veo muy positiva la alta participación, con 600 inscriptos es un congreso muy bueno. Uruguay es un país pequeño pero productor de grandes vinos, en menor cantidad que sus vecinos, pero de alta calidad y está totalmente preparado para desarrollar este tipo de congreso. Y también posee esa visión de exportación, del mundo. Por eso es muy importante que estén representado aquí tantos países, más de 40, para observar y para ver las oportunidades que Uruguay tiene para ofrecer.

¿Después del Congreso se trabajará sobre los temas desarrollados aquí?

Sí, muchos de ellos y las ideas nuevas que se mostraron servirán para el próximo Plan Estratégico de la OIV.

¿Ya conocía Uruguay?

Sí, había estado aquí hace bastante tiempo. Y encontré a Punta del Este una maravilla. Uruguay en general tiene muchas fuentes de riqueza: no es sólo el vino, también la carne es muy buena. Y tienen como condición el no poseer una población tan grande, lo que les facilita atender mejor a todos.

¿Participó de alguna de los evento de Tannat Tour que Uruguay realizó en Brasil?

Todavía no tuve oportunidad, espero poder participar en el futuro.



Fuente: http://www.bodegasdeluruguay.com.uy/entrevistas/leer/debemos_comunicar_el_vino_a_los_jovenes_en_su_propio_lenguaje


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