03/06/2018

Luis Gutiérrez

El mundo del vino se ha vuelto muy elitista y muchos hablan de una forma que asusta a la gente

Entrevista de @Rober_Garc al catador para España, Argentina y Chile Luis Gutiérrez




 Cuando Luis Gutiérrez abre la puerta de su casa para recibirnos uno se da cuenta de los muchos prejuicios que albergamos. Por alguna razón el más influyente catador de vinos de España, Argentina y Chile no acaba de encajar en el habitual retrato de catador instalado en nuestro imaginario colectivo. Vaqueros y camiseta de Han Solo, pelo largo y algo revuelto, nos invita a pasar y nos ofrece algo de beber con una sonrisa: agua, zumo o vino. Nos sentimos tentados de inclinarnos por la última opción, pero decidimos rechazar la oferta, estamos de servicio.

La entrevista comienza casi sin querer, porque Luis Gutiérrez aparte de catador es un divulgador reconocido y autor de varios libros. Hace fluir las palabras y las historias a toda velocidad. Con él repasamos su sorprendente caso de éxito, su música (sí, también es músico) y sus perspectivas acerca de ese mundo tan desconocido para muchos que es el del vino.

    Divulgador, escritor, músico, crítico… y sin embargo estudiaste tecnología de la información.

L.G: Yo he tenido la suerte de convertir mi hobby y mi pasión en mi vida. Durante veintidós años trabajé en una multinacional en temas de informática y acabé dedicándome a ir a reuniones y mandar correos. Mientras tanto, el vino era un hobby que iba creciendo y, como los gases, ocupando todo el tiempo y el dinero disponible.

En realidad llevaba escribiendo y catando desde el año 2000, cuando El Mundo creó una serie de portales temáticos. Víctor de la Serna es amigo mío y nos ofreció a unos pocos crear un portal llamado El Mundo Vino. Allí fue cuando la cosa explotó. Siempre me decían que por qué no me dedicaba al vino, que qué hacía en la oficina de una multinacional. Yo respondía que si me dedicaba al vino me quedaba sin hobby, pero lo que ocurrió realmente es que me quedé sin trabajo porque ahora dedico todo mi tiempo al hobby (risas).

    ¿Recuerdas cuándo empezó tu pasión por el vino?

Hay gente que tiene un momento de epifanía en el que prueba un vino y se queda flipao, pero mi caso fue más gradual. En el colegio no nos enseñan nada sobre olores y sabores y es algo que tienes que desarrollar. Por ejemplo, a los niños no les gustan los amargos, les gustan los dulces. Hay sabores sencillos y otros más complejos a los que hay que acostumbrarse y que a lo mejor mucha gente no va a desarrollar nunca. Las bebidas dulces son para gente que no está entrenada en este sentido. Con el tiempo te acaban gustando cosas que de pequeño te parecería imposible que te fuera a gustar. Seguro que la primera vez que probaste una cerveza te pareció horrible.

    ¿Somos entonces analfabetos sensoriales? ¿Deberían enseñarse en el colegio a desarrollar olfato y gusto?

En el colegio nos intentan enseñar a escuchar música más o menos, aunque no se si seguirán con lo de tocar la flauta, que es un horror (risas). Se enseña a utilizar la vista y el oído, pero el olfato está muy olvidado. Es un sentido muy fuerte porque si ahora entras en un sitio donde están cocinando algo que huele como lo que hacía tu abuela hace veinte años, la memoria olfativa te lleva inmediatamente a ese momento del pasado. Sería curioso que te enseñaran a distinguir sabores y olores porque se están perdiendo muchas cosas. Ahora hay mucho producto industrial que no sabe a nada y cuando a la gente le das huevos de verdad, leche de verdad o pan de verdad dicen que sabe muy fuerte, porque es a lo que están acostumbrados.

    Volviendo a Elmundovino ¿Crees que tu participación en este portal supuso una inflexión en tu carrera como divulgador?

Obviamente fue un salto muy fuerte. Cuando estaba estudiando e incluso antes de empezar en la facultad ya escribía en revistas de rock porque me gustaba la música y el mundillo. Entrevisté a mucha gente, incluso a Ozzy Osbourne. Entonces ya escribía un poco, pero en El Mundo Vino el volumen era mucho mayor. Escribía hasta dos artículos por semana, lo que pasa es que me quedaba sin cosas que decir. Si no tengo una experiencia que contar no me sale, no escribo publirreportajes. A día de hoy El Mundo Vino es el único portal que sigue activo de todos los que creó El Mundo y es porque ahí nadie espera ganarse la vida. La gente que está metida en esto no está por dinero sino por locura y en Elmundovino siguen siendo locos.

    También eres músico

Eso sí que es un hobby muy hobby. Yo empecé a tocar con los amigos en el colegio, una vez un amigo mío se compró un bajo nuevo y me vendió el suyo, un Ibanez. Aprendí a tocarlo más o menos, pero después estuve sin tocar música. De hecho vendí aquel bajo y si me acordase de a quien se lo volvería a comprar. Volví a tocar con gente de la empresa en la que trabajaba antes, en un grupillo para entretenerse. Me convencieron y empecé a tocar otra vez. La gente del vino suele tener cierta sensibilidad y le gusta la música, entonces unos cuantos amigos productores, periodistas y comerciales nos juntamos para tocar.

Entre ellos una chica cantante que tenía un grupo que era The Winemakers y quería que el grupo fuera cambiando de miembros. Le dije que yo no hacía vinos y al final nos acabamos llamando The Winedrinkers. Parece que hay bastante interés porque las cosas de vinos suelen ser muy formales y muy aburridas. Si tu piensas en algo de vinos se te viene a la cabeza unos tíos con corbata y con chaqueta detrás de una mesa y hablando de taninos. Sin embargo si hacemos un concierto de rock en un viñedo la gente se lo pasa mucho mejor.

    Los mundos del vino y del rock parecen algo antagónicos entonces

Nosotros hemos preferido hacerlo de otra forma, sí. El mundo del vino se ha vuelto muy elitista y hay muchos en él que hablan de una forma que asusta a la gente. Yo creo que el vino es para disfrutar y no hace falta saber gran cosa para eso, solo si te gusta o no te gusta. Luego te puedes complicar todo lo que quieras, te puedo dejar unos quinientos o seiscientos libros que tengo aquí para que te puedas ir enterando de algo (risas).

    Durante varios años, todo tu trabajo en Elmundovino e incluso tu música lo llevabas acabo mientras seguías manteniendo un puesto de responsabilidad en una multinacional.

Era un encaje de bolillos. Siempre intentaba montármelo para escaparme del trabajo cuando había alguna cata. Viajaba por trabajo por todo el sur de Europa: Francia, Italia, Grecia… y siempre aprovechaba para organizar algo. A lo mejor estábamos en un proyecto en Grecia y montaba una cata de vinos de Santorini y claro, la gente en la oficina flipando. No es fácil combinar, pero luego ya te conoce todo el mundo. Una vez me llamó el director financiero mundial de la empresa para preguntarme si podía conseguirle una mesa en el Bulli. Ya todo el mundo sabía que allí en España había un tío con los pelos largos que estaba medio chalado y que se conocía a todos los de los restaurantes (risas). El hobby fue creciendo hasta que se lo comió todo.

    Creció tanto que en 2012 te concedieron el Premio Nacional de Gastronomía española a la labor periodística.

Eso fue muy gracioso, porque cuando me lo dieron yo ni siquiera era periodista. Yo nunca estudié periodismo, a escribir aprendí escribiendo.

    Y entonces te llaman desde The Wine Advocate, el medio de referencia mundial en lo que al vino se refiere. ¿Qué supuso ese momento?

The Wine Advocate vive únicamente de sus suscriptores. En este mundo hay muy poco mercado y por lo tanto, muy pocas publicaciones que te puedan dar esa independencia de la publicidad. Obviamente yo no quería bajo ningún concepto dedicarme a escribir publirreportajes porque no me sale. Había un solo trabajo en el mundo que podía mantenerme sin tener que recurrir a eso. Solo uno y encima estaba ocupado. Es una de esas cosas que te preguntas si fue casualidad o no. Una persona que trabajaba en este medio lo abandonó y hubo una reorganización por la que quedaron varias zonas sin cubrir, entre ellas España, Argentina y Chile. Fue entonces cuando me llamaron para ofrecerme el único trabajo del mundo con el que podía vivir del vino. Al descolgar el teléfono no me lo podía creer. Después de veintidós años trabajando en una multinacional, estaba listo para un cambió y este llegó. No sé si fue una conjunción astral o el destino.

    Desde entonces estás al cargo de catar los vinos de España, Argentina y Chile

También me pedí una región pequeñita de Francia, el Jura, que es de donde vienen lo de las montañas jurásicas. Allí hay unos vinos con cierta relación con los de Jerez, que a mí me gustan mucho. A eso me presenté voluntario por vicio puro, pero al principio me dieron España, Chile y Argentina. Chile y Argentina yo no los controlaba y me venían lejos. Tuve que empollar bastante y una vez se me pasó el estrés me pedí el Jura.

    Tuviste que estudiar casi de cero estos dos países

Evidentemente tienes que conocer lo básico. Las zonas, las uvas, la gente… Además es una cosa muy dinámica porque cada año hay una nueva añada distinta de la anterior y cuando no tienes una base de conocimientos cuesta mucho y tienes que empollar. Me pasé unos cuantos meses estudiando dieciocho horas al día, perdí catorce kilos en dos meses. No podía comer, no podía dormir, no podía ni mear. Tenía un nudo en el estómago constantemente. En este trabajo tienes que ser el mayor experto mundial en los vinos de las zonas en las que trabajas y yo sabía poco más que los estereotipos sobre los vinos de estos países. Entonces que te nombren experto mundial es una gran responsabilidad y me tuve que poner al día.

    De tu crítica puede depender el éxito comercial de muchos vinos ¿Sientes presión a la hora de catar?

A ver, yo entiendo que es muy complicado hacer vino y que es mucho trabajo, pero al final hay cosas que me gustan más, cosas que me gustan menos, cosas de mayor calidad y cosas de menor calidad. También es mi responsabilidad decirle lo que pienso a la persona que hace el vino, aunque normalmente se encajan mal las críticas. Hay que decir las cosas de forma constructiva. En Elmundovino catábamos a ciegas y nos crujimos vinos muy famosos. Algunos productores se enfadaron mucho e incluso estuvieron años sin hablarnos o mandarnos vinos para catar, aunque al final nos acabaron reconociendo que no habían tenido añadas buenas aquel año. Ahora tengo que catar unos 4000 vinos al año sin ninguna ayuda, soy el hombre orquesta. Por eso ya cato a ciegas.

    ¿Nadie ha intentado nunca “influir” en tu criterio?

En España ya conozco a casi todo el mundo y todos saben la cabeza dura que tengo. Sí que durante un tiempo hubo una época muy fea en la que hubo muchos vinos muy parecidos porque cuenta la leyenda que los productores los hacían del estilo que le gustaba a Robert Parker (fundador de The Wine Advocate). Con todos intentando hacer lo mismo se pierde la diversidad y la personalidad. No hay nada más aburrido y más horrible. Imagina que tengo que catar sesenta vinos y todos son iguales… Lo que me gusta es que el vino de Galicia sea distinto del Rioja.

    ¿Cómo se consigue ser un catador de éxito en un mundo aparentemente tan abstracto como el del vino?

Al final esto es una opinión. Se trata de ser lo más objetivo posible dentro de la subjetividad. No es una cosa que se mida y se llega a tener un estatus a base de experiencia. A mí me pasó que cuando dejé mi trabajo anterior me estaba haciendo viejo para el puesto y en el mundo del vino aún era joven. Es raro que una persona tenga esta experiencia con menos de treinta años, aunque ahora en The Wine Advocate lo tenemos, un supercrack. Aún así es muy raro porque requiere mucho tiempo y dinero, porque los vinos que son muy buenos no te los dan, los tienes que comprar.

    El vino es una bebida con miles de años de historia, sin embargo la cerveza es tan antigua o más y no tiene el mismo áurea, el mismo misticismo. ¿Por qué?

El vino tiene una historia ligada a la civilización. Los buenos vinos, sobre todo en Francia, se desarrollaban junto a las órdenes de la Iglesia. Los monjes fueron los que identificaron los mejores lugares para plantar viñedos. También el vino se llevó a América como parte de la religión porque hacía falta vino para las misas. No había uvas capaces de hacer vino en América y se llevaron uvas desde Europa. También es cierto que ha habido épocas en las que el vino llegó a tener connotaciones negativas hasta que se empezó a vender de otra forma. Últimamente ha habido muchos errores en la comunicación, sobre todo con la gente joven. Los jóvenes está totalmente alejadas del vino, lo ven como una cosa de carcas.

En España es consecuencia de la historia del país. Durante muchos años hemos sido un país pobre en el que el vino no era cultura ni ocio sino parte de la alimentación. Era más saludable el vino que el agua porque el agua podía estar contaminada con cólera y el vino, por el alcohol que tenía era una bebida más segura.

    Llevas ya muchos años dedicado al vino. ¿Crees que puede llegar un momento en el que no te apetezca seguir?

Bueno, yo ahora me dedico a catar y escribir para organizar una jerarquía de vinos, pero hay muchas cosas más que hacer. Se pueden escribir libros para contar estas historias y últimamente estoy bastante obsesionado con la televisión. Ahora mismo hay mucha saturación de temas de gastronomía en la tele, pero no hay nada de vino. Para mí el vino es parte de la gastronomía y la televisión un medio muy potente que llega a mucha gente. Creo que sería importante tener en televisión algo de vino, pero no un ladrillazo, un coñazo que solo lo vean los flipaos del vino, sino algo entretenido y que enseñe toda la diversidad de paisajes y de lugares que tenemos. Tengo esa idea de llevar el vino a la televisión de forma amena para que todo el mundo pueda disfrutarlo sin ser un experto. He escrito un libro cuyo objetivo era que se lo pudiera leer mi madre, esa es la idea.

    Una última pregunta, ¿Te parece un crimen el vino con gaseosa?

Yo en verano el mejor refresco que conozco es el vino con gaseosa, está buenísimo. Creo que no hay que ser talibán ¿Te gusta el vino frío, caliente, con hielo, con gaseosa? Pues bueno, está bien. Le hemos puesto un corsé al vino en ese sentido. En verano me gusta mucho más que cualquier refresco, es bestial (risas).

Fuente: https://farhamptonmag.com/2018/06/03/entrevista-a-luis-gutierrez/


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