23/04/2018

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Día Mundial del Malbec: 10 fans extranjeros cuentan por qué lo prefieren argentino

Nuestro país es el mayor productor del varietal en el mundo. ¿Qué conquista a gente de diversas culturas? Historias más allá de las cifras.




Carmen Ercegovich para Diario Clarín

La celebración de un nuevo Día Mundial del Malbec -cada 17 de abril- nos lleva a repasar números. Con más de 40 mil hectáreas cultivadas de esta uva, la República Argentina se ubica cómoda al tope del ranking global de producción de malbec, seguida desde lejos por Chile y Francia, cuyos viñedos dedicados a este varietal están por debajo de las 7 mil hectáreas. La supremacía en volumen (en aumento desde 1990) va unida a un reconocimiento internacional de la calidad de los vinos, que se manifiesta en altos puntajes de críticos especializados y fuerte presencia en prestigiosos concursos. Los especialistas no se cansan de repetir que la clave es el terroir, la magia de un suelo donde esta variedad parece alcanzar su máxima expresión y una identidad completamente distinta a la que tuvo en su origen francés.

El top 5 de países consumidores de malbec argentino lo integran Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Brasil y Holanda.

Según un reporte difundido por Wines of Argentina, la entidad que promueve los vinos argentinos en el mundo, el malbec representó el 56% del total de las exportaciones nacionales del rubro en 2017. El “top 5” de países que más consumen nuestra cepa emblema se conforma así: Estados Unidos, 32,47%, Inglaterra, 12,64%, Canadá, 8,49%, Brasil, 7,8% y Holanda, 3,71%.

Pero detrás de las estadísticas y los premios siempre hay historias. Clarín fue en busca de casos de extranjeros que un día probaron malbec argentino y, cautivados, hoy lo siguen eligiendo a cientos o miles de kilómetros de donde se produce, ensayando curiosos maridajes con la gastronomía de su país. Gente con diversas profesiones, idiomas y costumbres que, sin embargo, descorcha lo mismo que un mendocino, un salteño o un porteño cuando va a llenar su copa, para brindar, acompañar un almuerzo o cena o relajarse al final del día. Este 17 de abril, en distintos puntos del planeta, ellos también rendirán homenaje al gran tinto argentino.

1. Londres, Reino Unido

Edd Hood (36). Jefe de Sponsoreo para Fórmula 1.

El británico Edd Hood y su esposa son tan fanáticos del malbec argentino que pasaron su luna de miel recorriendo viñedos mendocinos.

El británico Edd Hood y su esposa son tan fanáticos del malbec argentino que pasaron su luna de miel recorriendo viñedos mendocinos.

Para muchos, recorrer surcos de tierra entre viñedos, rodeados de racimos de uvas, no suena como el mejor plan para una luna de miel, pero fue perfecto para Edd y su esposa Samantha, en 2015. Habiendo sido fans del malbec por años, Mendoza resultó el destino soñado y sus paseos a caballo o en bicicleta por Luján de Cuyo y Chacras de Coria quedaron inmortalizados en el álbum posterior a la boda. “Fue increíble. En todas las bodegas que visitamos la gente fue muy abierta para recibirnos, y probamos platos exquisitos, no sólo el típico asado”, rememora. “La verdad es que en Europa conocemos bien la historia de la uva y su origen francés, pero el hecho de que se haya desarrollado con tanto éxito en Argentina le da una cierta magia. Los taninos son tan sutiles y versátiles que lo convierten en un vino muy fácil para maridar o beber con amigos”, destaca Edd, que aunque reside en Londres recorre el mundo por su trabajo para una de las compañías que sponsorea la escudería Williams de la Fórmula 1. “Soy afortunado porque al viajar pruebo vinos de todo el mundo, pero siempre vuelvo al malbec y tengo dos estantes de mi cava para estas botellas. ¿El que más me gusta? El Casarena Reservado es muy especial por sus frutos oscuros y leve paso por barrica. También bebo los de Terrazas de los Andes, que nos recuerdan nuestra visita a sus viñedos con cancha de polo incluida”.

2. China

Lisa Wei (51). Ejecutiva de Inversiones.

Fans del malbec argentino: en Beijing, la china Lisa Wei colecciona ejemplares criollos.

Fans del malbec argentino: en Beijing, la china Lisa Wei colecciona ejemplares criollos.

Lisa nunca estuvo en Argentina y ni siquiera entiende lo que dicen las etiquetas en español de algunas botellas de su malbec favorito, pero eso es apenas un detalle que no le impide tener en su casa de Beijing una cava bien nutrida de joyas criollas. “Hace más de diez años comencé a interesarme por los vinos argentinos, sobre todo los de Mendoza. Mi cuñado entonces me dio a probar un malbec y me gustó mucho”, cuenta vía email. Al frente del área de inversiones de Dentsu Aegis Network, una multinacional dedicada al marketing y la publicidad, Lisa conoció al empresario argentino Sergio Spadone, que le regaló su primer ejemplar de Nina Gran Malbec, hecho en Luján de Cuyo. “Me encantó. Tiene un sabor distante que marida muy bien con la gastronomía china. No obstante, también lo tomo solo, o después de comer. Una sola copa me alegra el final del día”, se entusiasma. Ahora ella es casi una embajadora de la cepa en su ciudad, ya que uno de sus pasatiempos favoritos es organizar degustaciones para sus amigos: “Los invito a cenar y a catar malbec mendocino. Y a todos les fascina, claro”.

3. Alemania

Oliver Deleker (49). Director de Finanzas.

Oliver Dekeler vive en la ciudad de Colonia, al oeste de Alemania, y allí se junta con amigos a compartir copas de malbec.

Oliver Dekeler vive en la ciudad de Colonia, al oeste de Alemania, y allí se junta con amigos a compartir copas de malbec.

La primera vez que Oliver pisó Buenos Aires, en 2001, sabía poco y nada de los vinos hechos en Sudamérica. Su principal referencia era el cabernet sauvignon chileno. Extender su estadía en Argentina por dos años por motivos laborales le permitió descubrir el malbec. “Mi interés comenzó por curiosidad mientras vivía en la capital, rodeado de porteños, pero continúa hasta el día de hoy, con años de probar distintas variedades”, dice este hombre de negocios con residencia en la ciudad alemana de Colonia. Se alegra de que allí puede conseguir ejemplares de las bodegas que más le gustan: “Catena Zapata, el Bramare Malbec de la Viña Cobos y el Enemigo Malbec de Alejandro Vigil, siempre vuelvo a ellos y los comparto en grupos de amigos”.

Sin formación especializada, describe sus propias “notas de cata”, según su paladar: “A mi criterio, es un tinto con un cuerpo menos denso que el cabernet sauvignon. Me gustan los que tienen sabor a mora y ciruela combinados con dejos de chocolate. Luego, en boca, prefiero que los taninos no sean tan fuertes ... me encantan cuando de impacto son apenas dulces y de gran complejidad con un final largo y persistente”.

4. México

Paula García (40). Directora Comercial y sommelier.

Paula, mexicana, estudiaba Derecho, hasta que visitó los viñedos mendocinos, se enamoró del malbec y cambió a la carrera de sommelier.

Paula, mexicana, estudiaba Derecho, hasta que visitó los viñedos mendocinos, se enamoró del malbec y cambió a la carrera de sommelier.

La vida de Paula está ligada al buen beber. Fundó y lidera Barra México, una empresa que organiza eventos orientados fundamentalmente a profesionales de la industria de la coctelería. Sin embargo, hace 14 años su situación era otra. Mientras estudiaba Derecho, visitó Mendoza por primera vez, lo que ella define como un momento “muy afortunado”. “Allí probé mi primer malbec, de Doña Paula. Fue un primer acercamiento. A los dos años volví y recorrí los viñedos de Salentein, Altavista, Norton, Carmelo Patti, Lurton, Andeluna… Para entonces, ya sabía que iba a cambiar de carrera y me quedé un tiempo en Argentina para aprender sommellerie”.

Del malbec la enamoró “su color, sus notas especiadas, su versatilidad y, sobre todo, su capacidad de adaptarse a un país muy lejano a su origen”. De regreso en ciudad de México, donde vive, siempre se las ingenia para conseguir sus etiquetas favoritas (Colomé, Enrique Foster Edición Limitada, Mendel, Bramare, y Monteviejo). Y no le huye al maridaje de la cepa con los condimentados platos de su país: “Me sorprendió lo bien que va con tacos de carnitas, con el pollo con mole, las quesadillas y las enchiladas”.

5. Noruega

Øyvind S. Hagen (50). Empresario.

Fans del malbec argentino: el noruego Øyvind lo descubrió en Alemania, pero se apasionó tanto que hasta se compró un viñedo en Mendoza.

Fans del malbec argentino: el noruego Øyvind lo descubrió en Alemania, pero se apasionó tanto que hasta se compró un viñedo en Mendoza.

En 1995, Øyvind descubrió el malbec argentino en un lugar impensado. En un viaje de negocios a Düsseldorf, Alemania, entró a cenar entró a cenar a una parrilla en la parte antigua de la ciudad y allí no sólo probó el tinto sino que lo acompañó con bife de chorizo. “No recuerdo qué etiqueta era, sólo que la combinación con la carne me resultó deliciosa”, relata hoy desde su oficina en Oslo, donde se dedica a producir y comercializar obsequios corporativos. Desde aquella primera experiencia, se convirtió en un experto en la cepa. Viajó varias veces a Argentina y en 2008 compró tierras en Mendoza para producir su propio vino, casi como un hobby. Su primera cosecha, el Hagen Vineyards Malbec 2014, obtuvo 92 puntos en la guía Descorchados del crítico chileno Patricio Tapia, lo cual lo llena de orgullo. “Mi país es tan frío que es ideal para beber malbec durante casi todo el año. Aquí a mí me gusta maridarlo con carne roja, incluso con ciervo, y también con tapas. Por suerte, conseguimos varias etiquetas muy buenas, como Achaval Ferrer y Cavas Weinert. Y claro, ni bien puedo, me escapo a Mendoza para tomarlo allá”, concluye.

6. Texas, Estados Unidos

Aurora Losada (52). Periodista.

Aurora Losada, madrileña en Houston, prefiere el malbec a los vinos españoles.

Aurora Losada, madrileña en Houston, prefiere el malbec a los vinos españoles.

Por haber nacido en Madrid, Aurora proviene de un país con fuerte tradición vitivinícola. Sin embargo, su carrera la llevó a vivir en en diferentes ciudades de Estados Unidos (Washington, Miami, Nueva York y Houston) y a trabajar en ámbitos cosmopolitas donde nunca faltaron recomendaciones gastronómicas. Una de ellas le llegó de la mano de una colega argentina, que la invitó a probar el malbec criollo en 1997 en el icónico Hotel Plaza de Manhattan. “Me encantaron el aroma y el color pero sobre todo el cuerpo del vino, la rotundidad del sabor sin ser agresivo, la forma en que acompaña los sabores de la comida sin imponerse en exceso”, recuerda. Aquella noche inició un camino de ida: hoy es el tinto que más consume, incluso por encima de los Riojas de su tierra natal. “Me encanta beberlo como auto-regalo después de una jornada intensa de trabajo y con una buena tabla de quesos, o bien con una picadita de salame y jamón ibérico. También lo pido siempre que como o ceno en un buen restaurante. Y, a pesar de la tradicional creencia de que el tinto no va con el pescado, yo lo tomo con paella de mariscos”.

7. Australia

Sebastian Schinkel (36). Economista.

Una segunda oportunidad. A Sebastián no le llamó la atención el malbec la primera vez que lo probó. La segunda, años después, lo fascinó.

Una nueva oportunidad. A Sebastián no le llamó la atención el malbec la primera vez que lo probó. La segunda, años después, lo fascinó.

Sebastian es peruano y solía tomar vinos argentinos en las parrilladas familiares de su Lima natal. “Pese a que allá se consume más cerveza y pisco, comprábamos algún tinto de oferta para acompañar la carne, sin prestar mucha atención”, dice, sabiendo que su primer contacto con el malbec no fue inolvidable. Sin embargo, en 2013, una mudanza a Sidney, Australia, le dio una nueva oportunidad. Instalado en una nación vitivinícola, empezó a entrenar su paladar con syrah y el merlot, especialidades de la región. “Hasta que hice un viaje en casa rodante por Nueva Zelanda con unos amigos argentinos que me hicieron redescubrir el malbec. No sé si será el aire libre, la carne con que lo acompañamos o el paisaje espectacular, pero, como decimos en Perú, esta vez ‘cayó a pelo’”, cuenta. Desde entonces, incorporó la variedad a su dieta. “Mi favorito se llama Y la nave va, y se hace en el Valle de Uco. Lo tomo con asado y con pasta a la bolognesa, o cuando estoy celebrando algo. Es un vino que desde un primer momento me dio una impresión de balance, de fuerza bajo control”, evoca.

8. Canadá/Estados Unidos

Michael Wilks (47). Chef.

Canadiense/americano, Michael se enamoró del malbec después de enamorarse de su esposa argentina.

Canadiense/americano, Michael se enamoró del malbec después de enamorarse de su esposa argentina.

Con su doble ciudadanía canadiense/norteamericana, el chef Michael Wilks ha trabajado en cocinas de grandes ciudades como Vancouver o Washington DC y en las paradisíacas islas de Hawaii y Grand Cayman. Pero recién al conocer a su esposa argentina -con quien ahora vive en Buffalo City, estado de Nueva York- y su familia política, comenzó a apasionarse por el malbec. Explica por qué: “Según recuerdo, no era una cepa muy reconocida cuando yo era más joven, por eso tomaba más Zinfandel. Pero en el año 2000, un primo de Gaby, mi mujer, trajo a casa media docena de botellas de Alma Negra y cambió mi parecer. Fue hermoso. Es un varietal maravilloso porque va con todo, es un vino para tomar todos los días”, opina. Desde entonces, Mike no sólo bebe malbec en su hogar, también lo incluye en las cartas de vino que acompañan sus platos: “Mis clientes me lo piden, además sería tonto no ofrecerlo. Suelo incluir los de Bodegas Escorihuela Gascón, Norton o Alamo, y otros que consigo cerca de Toronto. Estoy seguro de que hay un montón de joyas ocultas para explorar en el mundo del malbec, así que seguiré degustando con mucho gusto”.

9. Brasil

Luiz Fernando Barcellos (69). Ingeniero.

Fans extranjeros del malbec: Luiz Barcellos, de Brasil, con fondo de viñedos argentinos.

Fans extranjeros del malbec: Luiz Barcellos, de Brasil, con fondo de viñedos argentinos.

¿Cómo llega un gaúcho (gentilicio del estado sureño Río Grande do Sul) brasileño a convertirse en un apasionado por el varietal insignia de su país vecino? Probando y probando vinos que fue buscando y encontrando, como hizo Luiz desde que era muy joven. “Con el tiempo y la costumbre, el paladar se vuelve cada vez más exigente, y aunque también me gusta el cabernet sauvignon, fui definiendo mi preferencia por el malbec”, dice, y da sus razones: “Me atrapa un universo de características, el color rojo intenso, casi violeta, los aromas de frutas rojas y ciruelas maduras y finalmente, los sabores y aromas provenientes de la estancia en barriles de roble”.

Actualmente Luiz vive en Cuiabá, capital del estado de Mato Grosso, en el Centro-Oeste de Brasil, y viaja por Latinoamérica por su rol como Presidente de la Confederación Inmobiliaria Latinoamericana (CILA). El malbec lo acompaña en reuniones de trabajo y en la mesa familiar: “Lo marido con quesos fuertes, jamón, tostadas y patés. En las cenas, con carnes bovinas y de cordero asadas. También con nuestro churrasco brasileño”. A la hora de recomendar una etiqueta, se inclina por Catena Zapata: “Una agradable sorpresa en cada cosecha”.

California, Estados Unidos

Bret Fittinger (41). Distribuidor de cerveza.

Bret Fittinger

El norteamericano Bret Fittinger, de Los Angeles, prefiere el malbec argentino a los vinos californianos.

Pese a vivir en el estado norteamericano con algunos de los mejores viñedos de su país, lo de Bret siempre había sido la cerveza. Trabaja en esa industria desde hace ocho años pero además, hasta 2013 era casi la única bebida alcohólica que consumía. “Mi ciudad, Los Ángeles, está llena de vinotecas con mucha oferta de etiquetas de todo el mundo, pero yo no solía frecuentarlas”, cuenta. “Hasta que un día quise comprar algo especial para una cena y me decidí a probar algo distinto. Entre las opciones que me dio el vendedor, me quedé con un malbec de Argentina. Y no me equivoqué. Lo combinamos con carne asada y estuvo fantástico”, rememora. Ahora que lleva cinco años de experiencia catando la cepa, Bret puede describir qué lo atrapa y cuáles son las variedades que prefiere: “Lo que me gusta es que no siento que invada mi paladar cuando estoy disfrutando de un plato, que puede ser un bife, una porción de queso o unas fajitas. Creo que va bien con casi todo y se puede tomar todos los días, como lo hago yo con mi esposa. La bodega que más conocemos es Trapiche, amamos el Oak Cask y también el Terroir Ambrosía, que reservamos para eventos con amigos o familiares”.


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