12/10/2017

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La tecnología al servicio de la viticultura de precisión

Drones, satélites y sensores controlados a través de tablets y ordenadores son las herramientas que las nuevas tecnologías han introducido en el mundo del vino. La viticultura de precisión es la recolección de todo tipo de datos de un viñedo, desde las zonas que reciben más luz hasta la humedad del suelo, los datos recogidos se analizan y esquematizan para producir las mejores uvas posibles en las zonas más óptimas del área.




Según David Green, un profesor de geografía en la Universidad de Aberdeen que se especializa en la materia ,“La viticultura de precisión se originó en América y Australia, donde los viñedos comerciales disponen de mucho dinero y las áreas de cosecha son mucho más grandes; en Francia el proceso sigue siendo muy tradicional y en Reino Unido se ha ido produciendo de más lenta y en forma de hobby y no como una aproximación empresarial”.

Cuando empezó este tipo de análisis, en los años 80, se utilizaban maquetas de aeromodelismo con cámaras añadidas. El equipo moderno es bastante más sofisticado, se utilizan drones, automáticos o teledirigidos, equipados con cámaras de alta definición y sensores. La fotografía aérea sirve como base para crear un mapa del viñedo, sobre el que se vierte el resto de datos recogidos, como los de muestras de suelo. Combinando estos datos se pueden generar coordenadas GPS de las áreas más óptimas para producir la uva.

El siguiente paso es la utilización de imágenes térmicas e hiperespectrales para el aprovechamiento y optimización de los viñedos.

Una vez se han recogido los datos, estos se introducen en un sistema GIS, Geographical Information System, un procesador de información geográfica que se puede utilizar desde un ordenador, tablet o teléfono móvil (como aplicación). Estos sistemas permiten observar la situación general del viñedo y monitorear la temperatura, la dirección del viento o actualizar los resultados de las muestras del suelo. Según David Green “Este tipo de sistemas se pueden establecer fácilmente hoy en día, pero no todos los viñedos los aplican”.

La investigación en Europa

Existen diversos programas dedicados al desarrollo de microsistemas para la calidad y seguridad alimentaria en diversos ámbitos; uno de ellos es el proyecto europeo GoodFood, unas viñas situadas en Montepaldi, a 20 kilómetros al sur de Florencia, para las que se ha creado un “entorno inteligente”. Esta viña ha sido sembrada de sensores para controlar el crecimiento de las plantas, controlar la humedad, la temperatura y la luz solar. Los dispositivos están conectados a través de una red inalámbrica al centro de control; dado que debe funcionar de forma autónoma, el sistema ha sido dotado de una placa solar que le suministra energía.

El sistema permite seguir en tiempo real si la viña sufre estrés hídrico y conviene regar alguna zona en especial, el momento óptimo para vendimiar o si hay riesgo de ataques por parte de hongos y conviene fumigar.

En el Instituto de Física Aplicada del CSIC y la Universidad Politécnica de Madrid se está desarrollando una nariz electrónica, es decir, sensores químicos que reaccionan a la presencia de aromas y cambian su resistencia eléctrica. Estos sensores, acompañados de un sistema informático basado en una red neuronal, son capaces de identificar las variables significativas de los aromas del vino y reconocer patrones.

Las ventajas de un sistema como este no es sólo que no se necesita sacar muestras, sino que frente a los sistemas actuales de análisis de aromas, basados en cromatografía de gases, la nariz electrónica es más barata, más pequeña y no necesita a un experto detrás.

Los avances tecnológicos no se limitan únicamente a la producción e investigación de la parte productiva, el mundo de las aplicaciones para teléfonos y los portales online se ha abierto paso entre los sistemas tradicionales de venta y consumo del vino.

Los cambios en el consumo

Una de las ideas que se han puesto de manifiesto en el encuentro ‘Marketing & Wine Summit’, que se celebró en Valladolid en mayo de este año, es el aprovechar las nuevas tecnologías en su comercialización.

Andy Stalman, experto en procesos de producción de marca, aseguró en declaraciones a EFE que los consumidores cada vez son “más proclives a comprar experiencias”, por lo que las compañías vitivinícolas tienen que hacer a los clientes “parte de las historias”.

Stalman ha alertado de que la comercialización de vino debería centrar sus esfuerzos en atraer a nuevos clientes, principalmente a los jóvenes, un sector de la población importante y algo distanciado del consumo del vino, pero sin olvidarse de las otras franjas de consumidores. A su juicio, el mundo del vino tiene que utilizar los nuevos canales de interacción y de comunicación y tener una mayor relación con los clientes. Para ello debe “aliarse mediante el mundo digital y de las redes sociales para empatizar de una manera más directa”.

El director de marketing de Rioja Alta, Eladio Araiz, afirmó que la cultura del vino tiene más de 5.000 años y que su conexión con la historia es algo que hay que defender y proyectar hacia el futuro. Sin embargo, ha reconocido que es preciso estar atentos a los cambios del mercado y a las ventajas que las nuevas tecnologías puedan ofrecer, como la comercialización online.

Aplicaciones como Vivino surgen como respuesta a este tipo de inquietudes, Vivino permite a usuarios escanear cualquier botella de vino y acceder al momento a reviews de otros usuarios, puntuaciones, precios, y otros datos esenciales para ayudarles a elegir la botella adecuada. Lejos de ser una curiosidad, la aplicación ya cuenta con una comunidad de 17 millones de personas en todo el mundo, con 100.000 nuevos ratings añadidos al día.

La librería de la aplicación contiene más de 8,5 millones de botellas de vino y se escanean más de 150.000 nuevas al día. Es la mayor biblioteca de botellas de vino del mundo, que incluye puntuaciones, valoraciones y diversos datos de importancia, disponible como aplicación para el teléfono.

Naked Wines es una plataforma web para consumidores de vino, en este caso se trata de una compañía que ofrece una especie de crowdfunding para productores. Además cada botella de vino vendida a través de este club online tiene detrás una historia, que se retransmite a los consumidores.

Este tipo de consumo con conciencia es cada vez más popular. En él no solo prima la calidad del producto sino también la historia que hay detrás de aquella zona y de las personas que son responsables de su producción.

La plataforma también sirve como comunidad, fomentando que los distintos usuarios se comuniquen entre sí o con los propios productores, buscando fomentar el lado humano del proceso. La empresa ya cuenta con más de 100 millones en ventas, lo que apunta a que este tipo de consumo tiene una importante demanda.

La tecnología en el vino no solo sirve para optimizar y modernizar la producción en los viñedos, también revoluciona la manera de vender y entender el proceso comercial del vino. Este tipo de innovaciones podrían ayudar a solventar la brecha entre el consumo de vino y las nuevas generaciones.

Fuente: http://www.mercadosdelvino.com/las-nuevas-tecnologias-irrumpen-en-el-sector-del-vino/


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