29/06/2017

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Los vinos argentinos de alta calidad suman valor por su identidad regional

Las bodegas apuestan a diferenciar sus productos a partir de la singularidad que les da a las uvas cada terruño. Casos exitosos.




Si bien el consumo de vino en Argentina cae, las últimas cifras del Instituto Nacional de Vitivinicultura dan cuenta de una pérdida en el mercado interno en solo cuatro meses del 13,1%, la industria vitivinícola busca innovar para seguir atrayendo nuevos consumidores.

Con este objetivo en la mira, llevan varios años trabajando en el desarrollo de terruños y parcelas específicas que le den identidad al vino, con lo cual se aporta un diferencial al consumidor. Hoy se pueden ver en las góndolas del mundo, vinos con indicaciones geográficas argentinas y vinos de parcela -single vineyards-, que atraen no solo por su varietal, sino por sus particularidades.

Una Indicación Geográfica Reconocida (IG), según reseña la Organización Mundial de la Vid y el Vino (OIV), es el nombre de una región o lugar, que en lo que se refiere a vinos está relacionado con una calidad y con una característica del producto atribuidas al medio geográfico que comprende los factores naturales o los factores humanos.

En el viejo mundo vitivinícola este tipo de delimitación tiene siglos, en la Argentina, en cambio, su aparición y uso es relativamente nuevo y sólo cuenta con 18 años de antigüedad.

De hecho, tras la sanción de la Ley 25.165 en 1999, que establecía la protección de las indicación de procedencia (IP) y geográfica (IG), la Argentina ha delimitado algo más de 195 IG, de las cuales unas 110 se encuentran en Mendoza, según los últimos datos del INV. Pero la delimitación es solo un paso, varias bodegas han trabajado muy fuerte en desarrollar investigaciones sobre el suelo y clima de estas micro regiones para producir vinos de alta calidad.

Una de ellas es Catena Zapata. La bodega puso en marcha en 1995 el Catena Institute of Wine (CIW) con el objetivo de investigar cómo desarrollar vinos de alta calidad.

“Nuestro foco es entender la naturaleza”, aseguró Fernando Buscema, director ejecutivo del CIW y Chief Winemaker de CARO, la bodega que Nicolás Catena tiene en sociedad con el Barón Eric de Rothschild, propietario del reconocido Château Lafite Rothschild en Francia.

Buscema cuenta que trabajan sobre varios hilos conductores en la investigación de su viñedo Adrianna, que se encuentra ubicado en Gualtallary en el Valle de Uco en Mendoza.

“Nos hemos enfocado en encontrar un Premier Cru argentino; es decir, lograr un viñedo, una región, una parcela, que nos permita producir un gran vino que pueda competir con los grandes del mundo. Y en los últimos años nos hemos enfocado en el viñedo Adrianna, que está en zona de Gualtallary en el Valle de Uco. Allí ya tenemos 5 vinos de parcela, que producen vinos extraordinarios”, destacó Buscema, sobre esas parcelas que además ya han sido reconocidas por la crítica internacional.

Ya sea vino hecho dentro de una IG o un single vineyard, el potencial de calidad existe y los consumidores pagan más por ello.

“Si bien se trata de un desarrollo incipiente, porque es un trabajo que empezó hace unos 8 años de la mano de los enólogos más jóvenes del país, hoy entendemos que el consumidor demanda vinos que sean específicos de un lugar, más personalizados y está dispuesto a pagar un diferencial por eso”, indicó Matías Michelini, enólogo de Passionate Wines.

También contó que el consumidor busca singularidad y para exportar hay que mostrar al mundo que los viñedos argentinos se destacan por algo. “No se trata de un negocio de volumen, sino de calidad”, explicó.

Edgardo del Pópolo, gerente general de Bodega Dominio del Plata, la compañía de Susana Balbo y además uno de los productores detrás del reconocido proyecto Per Se Vines, recalcó que las investigaciones sobre terruños en Argentina han sido hasta ahora esfuerzos individuales. “No hemos tenido un trabajo orgánico realizado entre las empresas y el Estado”, advirtió.

Pero el especialista resaltó la producción de otras zonas, no sólo en Mendoza, que han tenido buenas repercusiones, como es el caso del Pedernal en San Juan. “Este lugar es muy promisorio para el desarrollo de vinos de alta calidad. Comparable con zonas muy buenas del Valle de Uco, creo que son vinos con mucho potencial. De San Juan es la mejor zona, es muy parecida al Valle de Uco, de cosecha tardía y de muy buena calidad de suelos”, concluyó Pópolo.

Fuente: http://www.losandes.com.ar/article/los-vinos-argentinos-de-alta-calidad-suman-valor-por-su-identidad-regional
María Soledad Gonzalez


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