15/09/2016

El peor año de la vitivinicultura argentina en toda la década

Desde hace cinco años comenzaron para la vitivinicultura argentina las malas noticias, especialmente en la exportación. Con un mercado interno que entró en una meseta y una exportación que comenzó a declinar, los balances de las empresas mostraron que el crecimiento se había detenido. Hoy, estamos en un piso histórico y si tuviéramos que señalar al mayor de los culpables: la inflación.

Javier Merino
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Los números cerrados en el primer semestre de 2106 muestran un consumo anual del mercado doméstico que perforó los 109 millones de cajas, marcando así una cifra que posiblemente sea la más baja de tres o cuatro décadas. Una caída tan grande no la veíamos desde 2010 cuando la crisis internacional también llegaba a la Argentina. ¿Qué fue lo que afectó en forma tan considerable el consumo doméstico en el último año? La respuesta hay que buscarla en una aceleración inflacionaria del primer semestre de este año como consecuencia de dos fenómenos combinados, la devaluación de la moneda nacional y el ajuste tarifario. La caída del ingreso de los argentinos se hizo sentir en las góndolas de los supermercados y en el caso del vino fue más impactante porque participa de la canasta de bienes prescindibles para el consumidor. A pesar de las promociones generalizadas las ventas cayeron.


Y la caída fue para todos los envases, desde los de más bajo precio como el tetrabrik hasta los embotellados. En el primer caso el volumen despachado por las bodegas es el mínimo de la década y se ha perdido un 20% del volumen total desde 2007 hasta la actualidad. Aquí confluyen dos fenómenos. Uno coyuntural, por el impacto de la caída de ingresos que no siguieron la inflación y otro estructural, que es la migración de consumidores hacia categorías de vinos de más alto precio. Pero a los embotellados no les fue mucho mejor, llevan dos años consecutivos de caídas con una disminución de más de un millón de cajas de doce botellas.

Un análisis algo más profundo da cuenta de que hay una franja de precios de vinos medios y altos que aumentaron o mantuvieron sus ventas.



Por lo tanto, la identificación de las causas de la caída del mercado interno son fáciles de hacer: la inflación afecta los ingresos de los consumidores y cuando éstos caen disminuye el consumo en casi todas las categorías de productos. Además, se privilegia a aquellos que pueden denominarse de primera necesidad, y el vino no está allí. La defensa de las bodegas, especialmente las más grandes, fue aumentar considerablemente las promociones por lo menos para defender su participación en el mercado a la espera de mejores tiempos.

En la exportación

También aquí se perforó un piso de la última década y la exportación total de vinos estuvo por debajo de las 28 millones de cajas sumando fraccionado y granel. Este volumen está lejos de las expectativas que las bodegas tenían cinco o seis años atrás. Nuevamente, el deterioro de las ventas hay que buscarlo en un tipo de cambio que no acompañó nominalmente el aumento de costos.


Más claro resulta el análisis si se observa la exportación estrella de Argentina, el vino fraccionado. Hasta 2010 creció sin parar y llegó a superar las 25 millones de cajas. Tipo de cambio, un mercado mundial que a pesar de estar afectado por la crisis prefería los vinos argentinos y el Malbec que seguía cautivando son algunas de las causas de los incrementos previos a 2010. Pero luego comenzó la aceleración inflacionaria argentina y una política de contención de los índices de precios a través del retraso cambiario. En las categorías más bajas de precios de exportación esto llevó a márgenes negativos y se perdieron en estos seis años más de 3 millones de cajas de exportación de vino fraccionado.

En el caso del vino a granel el fenómeno es algo distinto. Un gran volumen de bajo precio depende de condiciones de cosechas de distintos países pero también hay un fenómeno estructural y es que por condiciones competitivas muchas bodegas han decidido en categorías más bajas de precios exportar vinos a granel y fraccionar en destino. Este comportamiento sustituye parcialmente la exportación de vino fraccionado que difícilmente se recupere y ha aumentado considerablemente el precio promedio de exportación del vino a granel que hoy está en un máximo histórico de 95 centavos de dólar por litro que traducido en valor de vino embotellado reemplaza vinos de 20 a 25 dólares la caja.





Nuevamente, el análisis resulta sencillo. El vino argentino tuvo varias causas que explican su expansión en los mercados mundiales: la sustancial mejora de calidad, un mercado mundial expansivo, un tipo de cambio elevado y un diferenciador como pocos que es el Malbec. Si vemos con detenimiento estos elementos podemos concluir que el retraso del tipo de cambio en relación a la inflación ha sido la razón más contundente para explicar la caída de los últimos años.

La venta total

El agregado de todas las ventas de vino muestra una cifra total de algo más de 140 millones de cajas, cifra similar al mínimo que se observó en 2011. Desde 2013 acumula tres años de caída consecutiva y los volúmenes que venden las bodegas han disminuido en 25 millones de cajas desde 2008. A esto hay que agregar que los precios de venta medidos en moneda constante también son sustancialmente más bajos que una década atrás. Esto explica el malhumor de la industria, el bajo precio de las materias primas que hubo hasta la actual temporada (que subió por haberse cosechado la cifra más baja de los últimos 50 años), la caída de empleo del sector y el bajo ritmo de inversión.


La conclusión parece contundente. No puede haber recuperación de corto plazo de la industria si la inflación no desciende. Este flagelo macroeconómico afecta tanto la situación de corto plazo por caída en ventas, como de largo, al demorar decisiones de inversión.


 


Javier Merino
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Comentarios

Fernando 2016-09-28

Su problema es la gente mediocre y corrupta que maneja el pais

Alfredo Cohen 2016-09-21

Mi opinión es que lo que más está perjudicando este año a la industria es el precio del vino a granel producto de la peor cosecha en 50 años. Un varietal que se pagaba $7 hasta Dic16 hoy se paga $20. De más está decir que no importa si la bodega produce el 100% de su vino o compra uva y/o vino (se costea a costo de reposición) Ninguna bodega grande elabora todo el vino que vende. El costo de la cadena comercial no va a cambiar, y su justificación es que cada vez va a ser más dificil posicionar un vino para lograr rotación en el punto de venta. Buenos vinos sobran en el mundo, de todos los paises, ahora hay que hacer rotar el de uno... y eso tiene un costo muy alto. (calidad y precio acorde son dos requisitos indispensables para empezar a competir) Otro problema serio es el alto costo de financiamiento del capital de trabajo. Las tasas son muy altas (producto de la inflación) Esperemos que no haya más heladas tardías y que la cosecha 2017 se buena. Y obviamente la inflación vaya bajando mes a mes...

Ricardo Giadorou 2016-09-19

Hola JavierM, ya conocemos tu concisa forma de ver nuestro sector. Tambien la agudeza critica de PedroM. Aporto desde mi microPyme que, aparte de la inflacion y como PM insiste del gasto del estado y la creciente participacion para poder controlar todo para "sacar mas plata para la corona", venimos de una decada de politicas populistas esquizofrenizantes especialmente para el micro-productor y elaborador. Lo que mas nos paraliza es LA BUROCRACIA. En ella se anidan y se apalancan todos los males que ambos han descrito. Tambien coincido que el canal comercial es perverso y demasiado avido (un vino Argentino de FOB 4,50u$d termina en 20 u$d tanto en Miami como aqui en Mendoza). Pero esto de la avidez del canal no es un problema del chancho simo el que le da de comer: la gente que no confia en su paladar termina pagando lo que la cadena comercial les cobra muy bien: recomendaciones, puntaje, marketing y glamour. Entender nuestros paladares, el uso creciente de internet y las prometidas logisticas globalizadas de alta eficiencia son la unica salida para el productor y el cliente en desmedro del canal comercial tradicional, que va en vias de extincion. Saludos desde Agrelo!

Raúl Besa 2016-09-17

Adhiero al comentario de Javier Gancedo. Gran parte del problema de la baja en el consumo interno está en los precios exagerados al consumidor y especialmente en restaurant (vinos de media gama a $150??) y más aún en la provincia de Mendoza.

Javier Merino 2016-09-15

Estimado Pedro. Gracias por la consideración de brillante. En relación al problema de las exportaciones quizás no se entendió bien pero lo que digo es que el tipo de cambio (por la política cambiaria) no siguió la inflación. En definitiva mi conclusión es exactamente la misma que sugieres: el problema fue la inflación.

Eduardo Arrotea Molina 2016-09-15

Estimado Sr. Merkevsky. En el vino hay que distinguir sectores. Los más básicos y alta gama. En los primeros, concuerdo con usted. En alta gama es necesario asumir que ya son todos mayores de edad y que hubo años para desarrollar mercados y clientes. Dudo que la solución sea achicar el estado. Creo que es más coherente que el estado se mantenga y apuntar a que la economía crezca. De todas maneras, es mi opinión y no pretende desvalorizar la suya, que valoro...

Javier Horacio Gancedo Guidugli 2016-09-15

Estimado Licenciado: coincido con Ud, en la circunstacia de la baja de ventas por la causa (por todos conocida) de la pérdida del poder adquisitivo por parte de amplios sectores de la población pero... creo que habría que incluir en este análisis los exagerados, y carentes de toda razon, márgenes que aplican los sectores mayoristas, minoristas,restaurantes etc. de los principales centros de consumo del país, al precio del vino en bodega y que llevan a los mismos a 4 ó 5 veces su precio original . Esto, segun mi punto de vista es uno de los principales factores por los cuales se puede observar gente consumiendo cerveza en lugar de vino.

Pedro Marchevsky 2016-09-15

El análisis de Javier Merino es brillante, pero simplista, hasta se contradice cuando dice que el problema de las exportaciones es el atraso cambiario y no la inflación. La inflación es producto de una política económica con gran déficit fiscal a pesar de ser la de mayor presión fiscal de la historia, o sea el populismo a la máxima potencia. En la industria ademas se expresó por la intromisión del estado en la planificación vitivinícola ( Coviar, Fondo Vitivinícola, Fondo de Transformación y Desarrollo acuerdo Mendoza San Juan etc ). La actual situación es más grave de lo que se muestra debido a la total descapitalización del sector agrícola y los problemas causados por la intromisión del Estado y los problemas climáticos y de nuevas plagas. El mejor aporte que puede hacer el estado es achicarse y bajar la presión fiscal y ser eficiente con el gasto público. Sólo pensemos lo que nos ha costado y nos cuesta el Iscamen.

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