15/09/2016

Europa

¿Por qué cada vez el vino es más barato y el agua más cara en los supermercados?

Una tendencia extraña con una explicación sencilla, según uno de los grandes gurús del vino en España




Los supermercados están logrando algo que hace pocos años parecía imposible: los vinos cada vez son más baratos y las aguas embotelladas cada vez son más caras. Una anomalía del sector que tiene una explicación.

En 2010, la venta de vino en España seguía una proporción del 55% en hostelería y un 45 % en supermercados. En seis años, los porcentajes se han invertido. Es un cambio muy radical teniendo en cuenta que España es un país eminentemente turístico.

Este cambio de tendencia ha provocado una fenómeno muy curioso: si la gente consume más vino en el hogar que en los restaurantes quiere decir que se compra más vino en los supermercados. Así se ha logrado que la media de precios de los vinos en los supermercados sigua una ligera tendencia a la baja. Es una cuestión de oferta y demanda.

Es muy destacable porque las cadenas de supermercados, a la mínima que sospechan la moda de un vino, suben su precio casi al instante. No hay mejor detector que el código de barras al pasar por la máquina registradora. Pese a este factor, la tendencia de precios en los supermercados españoles sigue a la baja llegando a vinos de 0,99 euros que logran el efecto contrario: asociar como norma al vino de supermercado con un vino malo.

Joan C. Martín i Martínez

Contra este estigma lucha Joan C. Martín i Martínez, uno de los grandes gurús del vino en España, que acaba de presentar el libro "Los Supervinos 2017" (Editorial Los Libros del lince). "Se supone que si existe un valor de constancia en el mundo del vino, éste debería ser el de los precios del vino en los supermercados, pero es cierto que algo ha cambiado", nos dice.

E insiste en la raíz del problema: "Los supermercados no permiten a los vendedores de las bodegas subirles el precio. Es la mejor manera de lograr no subir nunca sus precios en el lineal de venta de sus establecimientos" .

No hay mejor termómetro que el Reino Unido para valorar si algo está cambiando dentro del sector: "Los precios de los supermercados de Inglaterra son los mismos que los de 2003 o 2004. Hay que pensar que la gran diferencia con España es que los supermercados ingleses, antes de cerrar el trato con una bodega, mandan al llamado technical controller para que de el visto bueno con un informe. En España las cadenas no suelen visitar a nadie".

Aquí puede estar la gran diferencia. Esta ausencia de control sobre las bodegas puede provocar que los supermercados españoles jueguen a su antojo con los precios de los vinos del lineal.

Todo lo contrario que está pasando con la venta de agua. El mercado de las aguas premium y la considerable subida del consumo de agua embotellada ha disparado su precio en los supermercados.

Ya no entramos a valorar las botellas que rondan los 50 o 70 euros como Bling H2o o las botellas de manantiales de Hawái y de los fiordos noruegos que sólo se venden en departamentos especializados. Hablamos del consumo de agua embotellada que en España, y también a escala mundial, sigue con un crecimiento sostenido provocado por un consumidor cada vez más preocupado por la salud.

La industria española de aguas envasadas está compuesta por cerca de un centenar de empresas. El sector está creciendo muy rápidamente, siendo uno de los negocios más boyantes, pero también uno de los menos regulados. Esto da lugar a situaciones muy polémicas como la privatización de cursos de agua y acuíferos.

La razón es muy sencilla: en España el litro de agua de grifo cuesta aproximadamente 0,00096 euros y una botella unos 50 céntimos. Como se puede comprobar el negocio es redondo: El precio del agua embotellada es mil veces superior a la del grifo. Por el mismo precio de una botella de agua embotellada se puede abastecer con tres mil litros de agua de grifo.

Pese a la diferencia, cada vez bebemos menos agua directo del grifo y compramos más agua del supermercado con una lógica subida inmediata de los precios.

Se trata de un sector dinámico que arroja una facturación anual cercana a los 900 millones de euros y una producción de 4.926 millones de litros embotellados. Según la Federación Europea de Aguas Envasadas (EFBW), España se sitúa como cuarto país de la UE en términos de producción de agua mineral, por detrás de Alemania, Italia y Francia, y tercero en consumo, tras Italia y Alemania con 106 litros per cápita.

Fuente: Marc Casanovas playgroundmag.net


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