01/07/2013

Preocupa la baja del precio de la uva malbec

Es el varietal argentino mejor vendido en el exterior y en el mercado doméstico. Sin embargo, el valor de la materia prima este año en promedio bajó 12%. Chile, Estados Unidos y Francia ya tienen hectáreas productivas de la cepa emblema argentina.








Durante varios años se habló sobre la importancia de apostar a diferentes variedades, no sólo malbec. La hora de diversificar para Argentina parece haber llegado. Sin escasas cosechas y el viento de cola de la economía internacional, la fiebre alcista por el malbec se diluye y debe enfrentar un nuevo desafío puertas adentro.

Un informe de Caucasia Wine Thinking muestra que en el acumulado enero - mayo de 2013, Argentina exportó 113.124.217 litros de vino, 23,5% menos que en 2012. En valor, la caída fue del 4,1%, reportando ventas por 345.857.008 dólares.

Sin embargo, si tomamos sólo las exportaciones de vino malbec, analizadas en el Observatorio Vitivinícola Argentino para el periodo enero - abril, el crecimiento de la variedad sigue en ascenso.
 
Así se enviaron al exterior, 36.794.103 litros que representaron ingresos por 152.748.559 dólares, con un aumento del 13% en volumen y del 11% en valor comparado con el mismo período de 2012.

A pesar de este valioso crecimiento, con los datos disponibles hasta el momento en el Observatorio se infiere que el precio pagado al productor de uva malbec este año sufrió una retracción del 12% sólo en valor nominal. Número al que hay que sumarle la erogación por inflación.

Así, según el Observatorio Vitivinícola Argentino, el precio promedio ponderado anual por quintal de malbec este año se pagó $ 373,47 (cerrado al 31 de mayo), mientras que en 2012 se pagó $ 423,87 y en 2011 el precio se colocó en $ 422,31 el quintal.

"A raíz de la expansión de la demanda, se plantó muchísimo malbec, y esto, junto a la volatilidad financiera del país, produjo fuertes desbalances. Durante muchos años el precio de la uva trepó mas allá de la inflación, hoy esta bajando en términos reales. Falta que se estabilicen los factores externos, para poder evaluar si existe sobreoferta", indicó Antonio Morescalchi, vicepresidente de Altos Las Hormigas.

Para el bodeguero Ricardo Santos, la razón de la caída del precio estuvo basada en la imposibilidad de adecuar los precios del vino de exportación a los costos. "Este es el motivo fundamental por el que fue imposible mejorar el precio de la uva".
 
A lo que agregó que, en general, las perspectivas para este año no son buenas ya que los costos en alza y el dólar muy quieto agrietan la posición de Argentina en el mundo.

Cifras de la Bolsa de Comercio de Mendoza, sobre las operaciones de contado registradas en contratos en esa entidad en 2013, indican que el mejor precio promedio de malbec se pagó en el departamento de San Carlos, donde alcanzó $ 471 el quintal. Mientras que el precio mínimo promedio fue de $ 220 el quintal para las uvas de Santa Rosa. "Estos precios responden a la situación de la cadena.

El precio es la manifestación de un proceso. Es la punta del iceberg, pero detrás están todos los problemas del vino. Este año las únicas uvas que se pagaron más que en 2012 fueron: criolla y cereza, el resto se pagó igual o menos", dijo el gerente de Bodegas de Argentina, Juan Carlos Pina.

El dirigente gremial apuntó que hace un par de años, Argentina colocaba malbec en el exterior vendiendo vinos de 20 a 25 dólares FOB la caja, segmento en el que hoy, por falta de rentabilidad, no puede competir.

"En el mercado interno lo que repunta es el multilaminado, pero en el resto de los vinos la situación está estancada. No hay que olvidarse de que las expectativas también influyen en el precio. No hay perspectivas de que la situación varíe".

Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola Argentina, destacó que esta situación está dada por una cuestión de oferta y demanda. "En 2012 y 2013, todas las plantaciones que se hicieron empezaron a producir plenamente. Sin embargo, las exportaciones que venían creciendo a tasas de dos dígitos se amesetaron, lo que significó que la demanda externa para las bodegas disminuyó".

Villanueva destacó que en la industria ha existido un proceso de concentración, por lo que no son muchas las bodegas que compran este varietal, lo que las hace más fuertes. "Creo que simplemente se va a producir una segmentación con el malbec, que en la práctica se traducirá a diferentes zonas", señaló.

Malbec de otras latitudes

La cepa malbec data de más de 100 años, pero lo cierto es que su posibilidad de generar vinos de alta calidad ha sido redescubierta hace menos de dos décadas.

Fue sin dudas, el rompehielos de Argentina en el mundo, y gracias a su calidad, las exportaciones del país, en general, mostraron un interesante desempeño, acentuando su crecimiento desde 2003 a esta parte. Ahora, su adaptabilidad está siendo puesta a prueba en otros lugares del mundo, y con su crecimiento, el binomio malbec-Argentina podría quebrarse en la mente del consumidor internacional.

A saber: en 2012, California, el estado que concentra el 90% de la producción de uvas de Estados Unidos, elaboró 16 millones de kilos de malbec. Aún con una cifra chica, el país del norte duplicó su producción en tan sólo un año, de acuerdo a los datos publicados por el departamento de Agricultura (USDA).

Caso similar es el que sucede en Chile. Del otro lado de la cordillera, según datos del Servicio Agrícola y Ganadero, la superficie pasó de 1.489 hectáreas en 2010 a 1.827 hectáreas en 2011. Mientas que en la región de Cahors en Francia, la superficie, décadas atrás abandonada, hoy alcanza las 3.700 hectáreas plantadas, ubicándose detrás de Argentina como el segundo productor mundial, según publica Le Figaro.

Morelaschi, sostiene que "el mercado mundial es muy variado, y hay miles de realidades diferentes. El boom de expansión que el malbec tuvo en los últimos diez años lo llevó a ser una realidad importante en el panorama mundial". Asegura que hoy la cepa es una realidad consolidada y que no se lo puede considerar más una variedad emergente, por lo que el crecimiento explosivo no podía continuar indefinidamente.

Sobre este crecimiento de superficie implantada a nivel mundial, Andrés Rosberg, presidente de la Asociación Argentina de Sommeliers, sostuvo que este es el mejor signo de que el malbec está dejando de ser un varietal de nicho para pasar a ser una cepa que juega en las grandes ligas.

"Sería fantástico que el malbec se desarrollara en todo el mundo, y pasara a estar en la categoría de variedades como el pinot noir o el cabernet. En todo caso, Borgoña sigue siendo la cuna de los mejores pinot noir del mundo, y, de la misma manera, aunque se plante malbec en otras regiones, Argentina seguirá siendo la referencia", señaló.

Para Ángel Mendoza, lo mejor que le puede suceder al malbec es que se plante en otras latitudes y regiones del mundo. "Así encuentra su etiqueta de plasticidad y diversidad como la tienen otros varietales. Esto nos obligará a hacer cada día el mejor vino malbec argentino". 

Fuente: http://www.losandes.com.ar/notas/2013/6/29/enfrentando-segunda-etapa-723314.asp


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Enfrentando una segunda etapa

Por Alberto Arizu (h) - Presidente de Wines of Argentina
El malbec argentino, representa uno de los casos más exitoso de la vitivinicultura mundial de los últimos 20 años. No solo quedó registrado como una marca de nuestro país y su más potente diferenciador, sino que además permitió el ingreso de Argentina al mundo como productor de vinos de calidad.

Incluso tiene su propia celebración, algo que ningún otro país o variedad ha logrado. El 17 de abril pasado, por tercer año consecutivo, se rindió tributo al malbec a través de 106 eventos, en más de 50 ciudades del mundo. Una acción desarrollada e ideada por Wines of Argentina, entidad que nuclea a todos los exportadores y promueve la marca Argentina en vinos, en el mundo.

Cuáles fueron los factores que tuvieron que ver con este desempeño, considerando que esta variedad lleva más de 150 años en nuestro país, que alcanzó su mínimo nivel histórico a mediados de los ‘90 con apenas 10 mil hectáreas y que ha crecido hasta superar las 30 mil hectáreas actuales.

Primero fue que demostramos al mundo nuestra capacidad de producir alta calidad en este noble varietal y con claras características diferenciales, que permitieron poner el nombre de los vinos de Argentina en lo más alto del mercado mundial y además nuestros vinos han interpretado claramente, las nuevas tendencias de los consumidores, alrededor del planeta.

En las últimas 2 décadas, se invirtió más de 500 millones de dólares solo en malbec, tanto por inversores argentinos como extranjeros que se vieron atraídos por el potencial de esta variedad, el potencial de nuestro país como jugador del mercado mundial y por las condiciones económicas imperantes.

El malbec ha crecido en sus exportaciones el 40% anual promedio entre 2002 y 2011, siendo la variedad de mayor crecimiento en el mundo y alcanzando más de 350 millones de dólares solo en sus exportaciones de vinos fraccionados.

Sin embargo el consumo mundial de malbec alcanza apenas un 3% del total de variedades, lo que demuestra claramente el potencial extraordinario que tiene Argentina para seguir creciendo y desarrollando su vitivinicultura de la mano de sus exportaciones y el malbec.

Para eso debemos seguir trabajando muy fuertemente en la calidad de nuestros vinos, es el único camino para crecer en un mercado mundial cada vez más competitivo y dinámico. En segundo lugar, debemos trabajar en mostrar la "segunda etapa" de nuestro malbec, asociado a las diversas características que tienen nuestros diferentes terruños.

Argentina presenta una diversidad única, mezcla de latitudes y diferentes altitudes, a lo largo del cordón montañoso de los Andes, que permite que nuestros malbecs tengan distintas expresiones, generando un enorme atractivo para los consumidores. Esto nos obliga a aunar esfuerzos en investigación y desarrollo y articular el sector privado con entes de investigación públicos y privados para avanzar en este arduo trabajo.

Finalmente, debemos preservar las condiciones económicas que permitieron este desarrollo, que impactó positivamente sobre nuestras economías regionales. Argentina solo puede seguir conquistando el mundo y de la mano de nuestro malbec, expandiendo su vitivinicultura,  si es capaz de mostrar alta calidad y siendo competitivo, ante un mundo cada vez más demandante y exigente.