30/04/2009

Opinión

Y ahora el Torrontés

El reconocido periodista nos da su visión sobre la cepa emblemática, para Argentina, entre las blancas. No está de acuerdo con la tendencia actual de convertirlo en un vino "elegante, delicado y amable", porque pierde su identidad. Y pide un esfuerzo similar para la promoción que el que se utiliza con el Malbec.

Fernando Vidal Buzzi
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No creo que tenga sentido describir al Torrontés, conocido por todos los consumidores (salvo los fanáticos del tinto), sí comunicarles una vez más que todo indica que se está convirtiendo en el blanco hermano del Malbec, hermano en popularidad, claro, y especialmente en los mercados de exportación, porque internamente es obvio. Sin embargo, hay dos cuestiones sobre las que quisiera reflexionar, las características del vino y su promoción.

En el primer caso, ya sabemos que es muy aromático (flores como rosas, jazmines, etc.), el paladar registra un sabor ligeramente herbáceo, terpénico, a veces con matices de uvas moscatel, acidez moderada, y ese final amarguito que termina definiendo su originalidad. Algunos expertos sostienen que nace de una cruza entre moscatel de Alejandría y criolla chica, lo cual es una posibilidad, pero lo cierto es que la tipicidad del Torrontés queda registrada por todas las personas que lo prueban.

También es cierto que dicha tipicidad se da, esencialmente, en los originarios de Cafayate, Salta, su matriz. El resto de los hermanos nacidos de La Rioja a Río Negro, no mantienen las mismas características: pueden ser buenos vinos pero no son lo mismo. Esto nos lleva a pensar en la necesidad de aclarar en las etiquetas el origen territorial de las uvas que produjeron el vino, sobre todo cuando la bodega que lo elabora está en otra provincia.

También sucede que se está extendiendo una moda: convertir al Torrontés en un vino más "elegante, delicado, amable", lo cual logra un vino que puede ser rico y hasta excelente, pero solo con algún matiz de Torrontés. La utilización de la autorización de usar hasta 15 % de otra u otras uvas en un vino "varietal", o sea elaborado con una sola variedad de uva, contribuyó al asunto, así procedimientos de elaboración aptos para otros vinos pero que hacen perder tipicidad al Torrontés.

Finalmente no me resulta comprensible que teniendo tanto éxito con el Malbec, en especial en la exportación, no se realice el mismo esfuerzo promocional con el Torrontés. Mi experiencia en varias degustaciones, especialmente con norteamericanos, es que este vino en su expresión más típica e intensa, resulta el que más llama la atención, incluso más que los tintos: puede ser que haya sido una casualidad, pero el resultado fue constante desde el 2005. Creo que se está dejando pasar una oportunidad, ya que en épocas de crisis elaborar y vender un vino distinto a cualquier otro y que, por lo visto, puede venderse a un precio menor que otros, es una perla que no se debe perder.

Estas reflexiones apuntan al marketing, no a los gustos personales de los consumidores que, ciertamente, son amplios, variados y respetables. También a despertar la imaginación de los cocineros y dueños de restaurantes, ya que el Torrontés es muy apto para acompañar una multiplicidad de platos, no solo las empanadas y los pescados y mariscos, sino también, por ejemplo, las mollejas, por poner un ejemplo. Como dice el popular dicho de Ortega y Gasset, "argentinos, a las cosas".

Fernando Vidal Buzzi
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"También hay que despertar la imaginación de los cocineros y dueños de restaurantes, ya que el Torrontés es muy apto para acompañar una multiplicidad de platos".