26/02/2009

Estados Unidos

"Nos estamos alejando del estilo Coca - Cola"

Lo dijo Leslie Sbrocco, uno de los tres jurados de Estados Unidos. Junto a ella estuvieron Lyn Farmer y Andrea Robinson. Los tres destacaron que el consumidor americano se está aventurando a probar vinos más complejos.

Gabriela Malizia
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Estados Unidos es el mercado más importante para Argentina, tanto en volumen como en valor. El año pasado las exportaciones de vino fraccionado a ese país superaron los 4,4 millones de cajas y los 146 millones de dólares FOB, suponiendo esto último un crecimiento del 41% respecto del 2007.

Tras presentar un excelente Sauvignon Blanc neozelandés, el Kim Crawford 2008 de la región de Marlborough, Sbrocco destacó que los jurados aprendieron mucho sobre los vinos argentinos gracias a los enólogos locales con quienes compartieron el tasting.

Destacó que en EE.UU. el consumo de vinos está creciendo de forma constante y confirmó el dato de que para 2012 será la nación con mayor consumo de vino del mundo.

"Se ha convertido en parte de la cultura. Ya tenemos 80 millones de consumidores y el año pasado se vendieron 300 millones de cajas de vino. De acuerdo a la frecuencia, los que beben de manera semanal o más son 39 millones, 38 millones son consumidores marginales, que toman una vez al mes".

Como otros disertantes han dicho años anteriores, puso énfasis en que será la generación de los Millennials, jóvenes de hasta 30 años, los que darán un fuerte impulso al vino.

¿Qué quieren los consumidores?

Sbrocco contestó a esta pregunta señalando que en esta crisis económica los americanos buscan valor (value). "Las cifras muestran que no se deja de beber, sino que se está pagando un poco menos por el vino. La gente ahora piensa en gastar menos, busca un vino de U$S 10 de calidad pero que sea más barato. Argentina está muy bien posicionada en este rango".

En relación a los vinos presentados al tasting, dijo que su panel estuvo un poco desilusionado con los vinos debajo de los 10 dólares, pero encontró excelentes vinos en el rango de 10 - 30 dólares.

En cuanto a las variedades dijo que si bien el consumidor americano está habituado a Chardonnay, Merlot, Cabernet Sauvignon, Sauvignon Blanc y cada vez más al Pinot Gris, y que es el amor por el Riesling el que ayuda a empujar el gusto por el Torrontés. "Los americanos tienen afinidad con los vinos frutados y un toque de dulzor, pero creo que nos estamos alejando del estilo Coca - Cola y buscando estilos más complejos, estamos dispuestos a aventurarnos con nuevas variedades", ejemplificó.

Aseguró que en los últimos años los consumidores se relacionan más con el país o con la variedad, que con la marca. "Las marcas nuevas son bienvenidas pero el consumidor debe poder pronunciarlas, esto es básico", sentenció.

S bien la paleta americana está acostumbrada a los vinos frutados y alcohólicos de California, eso está cambiando. "Es necesario mantener la identidad, la unicidad, tener un varietal emblema. Tener un buen distribuidor, educar y publicitarse son factores importantes para aumentar las ventas. Hay que trabajar en el mercado, no confiar sólo en los puntajes", aconsejó.

Calidad, ante todo

La comentarista de vinos y conductora de TV, Andrea Robinson, coincidió que Sbrocco en que "la calidad consistente es necesaria en todos los niveles de precio, tanto para el consumidor como para quienes manejan el mercado".

Añadió que para el norteamericano el vino es un descubrimiento de la vida adulta. "Argentina tiene una posición excelente para que el consumidor descubra su vino, porque aquí el vino es parte de la cultura", sugirió.

Robinson asegura que Argentina tiene muchísimo que ofrecer entre los 20 y los 30 dólares, "hay cosas mágicas allí, Torrontés y Malbec excelentes, también blends tintos, tenemos que tener una palabra que describa estos cortes y una súper categoría Argentina que englobe a todas estas. Enfóquense en precio y calidad. Hoy Argentina está bajo los reflectores por tanto debe asegurarse de mantenerse fuerte y enfocado", recomendó.

Acerca de los segmentos altos opinó que subir tanto el precio no es buena estrategia. "Argentina aporta valor en todos los puntos de precio, los aliento a seguir aportando calidad, la gente quiere tener una buena experiencia, algo que uno pruebe y diga, ¡ah esto está muy bueno!".

Robinson sugirió a las bodegas utilizar a los bloggers y programas de TV para hacer conocer sus vinos, y canales alternativos como clubes del vino y líneas aéreas. "También sugiero hacer programas de vinos por copa, para que la gente pueda probar y conocer un vino que tiene un precio más elevado".

Trabajar el mercado

A su turno, el experto de Miami, Lyn Farmer, puso énfasis en el trabajo que necesitan hacer las bodegas en el mercado. "Los consumidores responden a una historia, cuando conocen a los productores sienten que reciben la historia y eso hace una diferencia. Hace 10 años el vino argentino no era muy conocido pero fue siéndolo gracias a gente como José (Zuccardi). En Miami tenemos más de 50% de latinos, Miami es un lugar excelente para penetrar el mercado de EE.UU.", dijo.

En relación a los vinos degustados comentó que encontró algunos excelentes Malbec pero que se había hecho fanático de la categoría de cortes tintos, "que fue realmente impresionante".

A la pregunta sobre el futuro del Torrontés, todos coincidieron en que esta variedad ganará terreno. "Es una uva extraordinaria y las tendencias que vemos en EE.UU. - la forma en que está creciendo el Pinot Gris el Riesling y no en precios de venta que sean tan accesibles - nos dicen que el Torrontés tiene potencial. Además va bien con la comida que le gusta al consumidor norteamericano que necesitan un vino fresco vibrante", subrayó Sbrocco.

 

Gabriela Malizia
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Leslie Sbrocco,  Andrea Robinson y Lyn Farmer.

Leslie Sbrocco, Andrea Robinson y Lyn Farmer.