22/01/2009

Viticultura

"Polilla de la uva", un enemigo latente

Su nombre científico es "Lobesia botrana". En este artículo las ingenieras agrónomas Violeta Becerra y Marcela González, del Área de Fitofarmacia de la EEA INTA Mendoza, profundizan sobre el conocimiento de esta larva, que ya afecta los viñedos del vecino país de Chile, a fin de que los productores locales sepan cómo prevenirse contra un enemigo potencial.




La polilla del racimo o polilla de la uva, "Lobesia botrana", es una de las principales plagas de los viñedos en Europa. No está presente aún en la Argentina. Se ubica atacando viñedos en la zona mediterránea, sur de Rusia, Japón, Anatolia, el Cáucaso, norte y oeste de África. En 1800 es citada por primera vez en Austria como plaga en vid, pero no es hasta finales del siglo XIX y principios de XX que comienza a extenderse.

Lobesia botrana Den. y Schiff, 1776, es un microlepidóptero, de la familia Tortricidae. Ésta se caracteriza porque la mayoría de las larvas pliegan o tuercen las hojas para constituir un abrigo. Debido a su amplia distribución y su carácter de plaga tiene numerosos nombres vulgares: eudemis en Francia, tignoletta della vite en Italia, bekreuzter traubenwickler en Alemania, y grape vine moth, grape berry moth o grape leafroller en EEUU.

Este lepidóptero se alimenta principalmente de las flores y frutos de la vid (Vitis vinífera), sin embargo se la cita en cerezo (Prunus avium); kiwi (Actinidia chinensis), ciruelo (Prunus doméstica), olivo (Olea europaea subsp. europaea), caki (Diospyros kaki), grosellero (Ribes uva-crispa), casis (Ribes nigrum) y granado (Punica granatum). También afecta a numerosas ornamentales. Es considerada plaga cuarentenaria por muchos países.

Chile es el único país en América donde está presente. Causa daños directos (disminución de la calidad y cantidad de la cosecha) e indirectos inducidos (favorece el accionar de hongos como Botrytis cinerea).

  

Su naturaleza

Tiene cuatro estados de desarrollo: el huevo es de forma lenticular, color blanco a blanco amarillento, de 0,65 mm de longitud por 0,45 de ancho. Los coloca en forma aislada, en pequeñas agrupaciones de 2 o 3. La larva, que presenta la cápsula cefálica y el escudo protorácico de color pardo oscuro y el cuerpo amarillo claro, pasa por cinco estadios. La pupa, una vez que encuentra un emplazamiento adecuado, deja de alimentarse y forma un capullo sedoso fusiforme de color blanquecino, que en pocas horas pasa a pardo oscuro. El adulto tiene aproximadamente 10-13 mm de envergadura alar y 6-8 mm en reposo. En general presenta un color grisáceo. Las alas anteriores presentan ornamentaciones en mosaico (de color pardo - rojo- azul) y contrastan con el tinte grisáceo más o menos uniforme de las alas posteriores, que se mantienen ocultas en posición de reposo. El macho y la hembra presentan forma similar y es similar también diseño de las alas. .

Es una especie que puede tener 3-4 generaciones, dependiendo de las condiciones climáticas tales como la temperatura y la humedad. Es sumamente polífaga. Cuando usa como hospedero a la vid, la primera generación ataca las inflorescencias, la segunda las bayas verdes y la tercera las bayas en envero y en maduración. Pasa el invierno como crisálida o pupa en estado de quietud. Los adultos presentan actividad máxima durante el crepúsculo. Las hembras inician la postura sobre las brácteas, los botones florales y raramente en el raquis de las inflorescencias, pámpanos y hojas. Después de 7-10 días las larvas se dispersan mediante el uso de hilos de seda, como así también por locomoción. Una vez instalada se protege con una envoltura sedosa, perfora los botones florales y se alimenta de los primordios estaminales y del gineceo.

En la medida que cambian de estadio larval forman nuevos envoltorios sedosos, comprometiendo mayor cantidad de flores. Concluidos los cinco estadios larvales forma la pupa o crisálida fuera de las inflorescencias, preferentemente en las hojas.

En la segunda generación, las hembras ovipositan en las bayas verdes, en las zonas más sombreadas de los racimos. Se instalan realizando una perforación en la inserción peduncular o en el punto de contacto de dos bayas. A medida que cambian de estadio perforan otros granos que unen mediante un tejido sedoso, refugiándose en el interior del hollejo vacío de uno de ellos.

En el tercer ciclo, la postura se realiza sobre las bayas en envero o en maduración. El comportamiento es similar a los ciclos anteriores, pero las larvas inician su proceso de empupamiento bajo la corteza o ritidomis o en los tutores o rodrigones, pero no en las partes verdes de la planta. Temperaturas primaverales y estivales anormalmente elevadas aceleran los procesos y es posible que se inicie otra generación. Factores que, en cambio, afectan el desarrollo de esta plaga son el fotoperíodo, que provoca la entrada en diapausa, y el viento y la lluvia, que afectan negativamente los vuelos. Pero en ocasiones la lluvia juega a favor de esta plaga, ya que la condensación de agua de rocío sobre el follaje representa a veces la única fuente de agua líquida para los adultos.

Además de pájaros, cuenta con numerosos enemigos naturales como: neurópteros, vaquitas o coccinélidos, hormigas, chinches, sírfidos y mecópteros. También tiene una amplia lista de parasitoides microhimenópteros que atacan a Lobesia en sus estados anteriores a la adultez. Hay virus, bacterias, hongos y protozoos que causan enfermedades a esta plaga.

Estudios realizados consideran que hasta un 50% de ablaciones de inflorescencias puede ser compensado por la planta de vid, posteriormente, en un tamaño mayor de baya, por lo que hay tendencia a no controlar la primera generación. Se exceptúan de esta generalización las variedades de inflorescencias pequeñas.

En las generaciones posteriores los daños más severos son los ocasionados por la pérdida de calidad, producidos por las heridas que realiza y que permiten la entrada de diversas podredumbres, de las cuales la más importante es la podredumbre gris o Botrytis cinerea. Las uvas de mesa son depreciadas de manera importante. En la uva de vinificación, la presencia de residuos fúngicos provoca malos aromas y sabores en los vinos, además de problemas de clarificación.

 

Fuente: Esta nota fue publicada por el Suplemento Fincas, de Diario Los Andes.

 

 


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Esta polilla daña la uva y puede dar lugar a la podredumbre.

Esta polilla daña la uva y puede dar lugar a la podredumbre.

Formas de prevención

La Sociedad Española de Entomología Aplicada aconseja como medidas de control:

- Formas de conducción y métodos de poda que faciliten la aireación de los racimos.

- Empleo de insecticidas como: acefato, bifentrin, diazinon, fenitrotion, y triclorfon. También se utilizan como insecticidas biológicos Bacillus thuringiensis, fenoxicarb, triflubenzuron y flufenoxuron. Clorpirifos, malation y metil pirimifos se encuentran incluidos en la lista de productos permitidos para uva emitido por SENASA. Es necesario tener en cuenta los periodos de carencia sobre todo para el control de la tercera generación.

- Se están realizando estudios de control con B. thuringiensis con un nivel satisfactorio, también se están evaluando la liberación y producción de Trichogramma sp y un microhimenóptero parásito de crisálidas Dibrachys affinis.

- Técnicas de confusión sexual y trampas de feromonas para seguimiento de la dinámica poblacional.

Ante la presencia de estos brotes de plaga en Chile, el SENASA ha implementado una serie de medidas fitosanitarias tendientes a minimizar el riesgo de que la misma ingrese a nuestro país. Se ha establecido que la uva que ingrese a la Argentina lo haga bajo un tratamiento cuarentenario con bromuro de metilo.

Desde el INTA se está trabajando junto con otras instituciones para afrontar este nuevo desafío mediante monitoreo con trampas en distintos puntos. Ante cualquier duda, no dude en consultar a la Agencia de Extensión más próxima o a su Ingeniero Agrónomo de confianza.

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