11/12/2008

Asesores enológicos

Una mirada externa que ayuda al éxito

En Mendoza existen muchos ex primeros enólogos que utilizan su vasta experiencia para asesorar a varias empresas al mismo tiempo, sin relación de dependencia.

Gabriela Malizia
[email protected]



Cada vez es más común escuchar de licenciados en Enología que dejan sus puestos estables en grandes bodegas para asesorar varios proyectos diferentes. Un caso reciente es el de Miguel Navarro, enólogo de Navarro Correas (Grupo Diageo) que el 31 de diciembre dejará de pertenecer al equipo de la bodega para emprender su propia consultoría.

"Desde 2007 empecé a trabajar con asesorías por mi larga experiencia. Llevo 25 años ya en bodegas importantes y he trabajado con muchos asesores externos como Paul Hobbs, Atilio Pagli, Alberto Antonini, por eso me quiero dedicar al asesoramiento y este es el motivo por el cual he empezado a trabajar con dos bodegas, y mi idea es ampliar el espectro de trabajo". Navarro trabajó 9 años en Bodega Esmeralda, fue primer enólogo en Salentein para el vino El Portillo, y lleva tres años en Navarro Correas.

Se define como un asesor integral. "Trabajo con el enólogo en el portfolio de vinos que queremos elaborar, y analizamos la estructura que se quiere lograr".

Opina que actualmente hay demanda de servicios de asesores "porque están apareciendo muchas bodegas que se están reconvirtiendo, gente que quiere salir del vino común para volcarse a la exportación, tanto en el Este como en Valle de Uco".

La ventaja que de un asesor enológico "es trabajar sobre el portfolio de al bodega y tener claro de lo que se quiere con los vinos, afinando la puntería en costos, algo fundamental para elaborar productos con una adecuada relación de precio y calidad. Esto es lo que vendo en mi trabajo, y me ha dado buenos resultados porque quizá con uvas que han sido de lugares más económicos hemos podido elaborar vinos interesantes, logrando mejor valor. El conocimiento sobre los terruños y tipos de elaboraciones, da una posibilidad clara para posicionar a un vino", señala.

Otro licenciado en enología que en 1991 decidió dejar puestos fijos para volar de un punto a otro es Ricardo González, quien ha asesorado de forma externa a Bodegas Lagarde (de la cual fue gerente), de Bodega Viñas del Golf, en San Rafael, de Bodegas y Viñedos Simonassi Lyon. San Rafael (hasta la fecha), además de desempeñarse como CEO de Bodega del Añelo en Neuquén y se asesor técnico de bodega Harasty Vallejo en Etiek - Buda. Hungría y de la empresa Yuhan S.A. para la producción y exportación de vinos a Brasil.

En diálogo con este medio, González dijo que eligió dedicarse a la asesoría externa tanto en Argentina como en el exterior desde su regreso al país en 1987. "Quería tener un cambio rotundo y elevar mi techo, que se había estancado en la relación de dependencia".

Sobre lo que tiene para ofrecer un asesor externo opinó: "El comercio exterior me brindó la posibilidad de reconocer los gustos de los diversos mercados mundiales. El diseño del vino y del negocio con ese conocimiento previo y la gimnasia de mantenerse actualizado es un gran valor agregado".

Ayudar a las empresas a triunfar

Mauricio Lorca es un importante asesor y consultor de bodegas en el medio. Asesora a Viña Alicia, Eral Bravo, Valle de la Puerta (La Rioja) y Funckenhausen, de San Rafael, y Familia Cassone, además de ser gerente general de Bodega Enrique Foster y para Bodega y Viñedo Mauricio Lorca. "Tener bodegas con distintos terruños me permiten enriquecerme mucho a nivel enológico, uno aporta pero también aprende, porque cada empresario tiene visiones distintas y permite el intercambio. Este es un trabajo que me gusta más allá de lo económico", enfatiza.

Lorca opina que la función del asesor es dar una visión externa que sólo puede dar aquel que no está involucrado en el día a día, y que no tiene ningún compromiso laboral.

En cuanto a lo que debe conocer un consultor, subraya que "lo más importante es conocer mucho el negocio, conocerlo bien, desde el punto de vista enológico, pero también de costos. Tiene que haber una relación entre la enología y el enfoque de ventas. Obviamente viajar es fundamental, visitar los mercados; es crítico además saber cómo apoyar en todos los aspectos al empresario para que su negocio sea exitoso, teniendo en cuenta los aspectos, el viñedo, el mercado al que se apunta, el tipo de uva, que tiene o va a comprar, a fin de diseñar una segmentación de precios para que las botellas se puedan vender. Así es como trabajo. Veo lo que el empresario tiene y en base a eso diseño un plan de trabajo. Me enfoco mucho en que las empresas tengan un enólogo propio, al que vamos formando, a fin de que cuando me vaya él pueda seguir con el proyecto".

A su vez hace hincapié en que si bien el consultor es externo, "en lo personal pienso que hay que involucrarse en el éxito de la empresa".

Opina a su vez que en Argentina este trabajo se está valorando, "al menos la gente para la que yo trabajo paga este trabajo con gusto, podríamos decir. A nivel consultoría hay muchísima oferta, para mí lo fundamental es la ética profesional y ayudar al empresario a que le vaya bien", remata.

 

Gabriela Malizia
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El asesoramiento de los winemakers ya no es una tarea sólo para especialistas extranjeros.

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