11/12/2008

Cambio climático

Prevén un verano con características climáticas normales

Las temperaturas estarán dentro del rango previsto para un verano en Mendoza y sin grandes precipitaciones. No obstante, preocupa el calentamiento global que ocasionará una Mendoza más húmeda en los próximos años.

Ma. Soledad Gonzalez
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Un enero 2009 lluvioso como del año pasado parece estar fuera de las predicciones, en donde se prevé que las temperaturas se encuentren dentro del promedio. Sin embargo, la provincia viene experimentando cambios y el desierto con el que se la describe, en cien años, puede no ser tal.

Consultado por FINCAS, el prestigioso científico Dr. Ricardo Villalba, director del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) CCT-CONICET-Mendoza sostuvo que "los registros de temperatura en Mendoza desde principios del siglo XX indican que a partir de mediados de 1980 la temperatura media de octubre a marzo (la parte más cálida del año) en la ciudad de Mendoza aumentó 1 grado centígrado de 21,7 grados C antes de 1985 a 22,7 grados C en las décadas más recientes. El último año con temperaturas de octubre a marzo por debajo de 21 grados C ocurrió en 1964, mientras que el más cálido correspondió al año 2004, con 23.7 grados C".

Agregó que "también la precipitación anual aumentó considerablemente a partir de la década de 1980. Antes la precipitación total anual en Mendoza rondaba los 200 milímetros, mientras que después de 1980 ascendió a 250 milímetros. Los años más secos ocurrieron en 1916 y 1943 con menos de 50 milímetros por año. Realmente un gran desierto. El de mayor precipitación fue 1984 cercano a los 450 milímetros, o sea más del doble de la precipitación promedio que antes de los 80".

"En relación a este año, los modelos de Predicción Estacional del Centro Nacional de Predicciones Climáticas (NCEP) de los Estados Unidos, al igual que el International Research Institute (IRI) de la Universidad de Columbia en Nueva York, indican que el verano que iniciaremos pronto tendrá características normales, con temperaturas dentro del rango previsto para un verano en Mendoza y sin grandes precipitaciones. Sin embargo, las lluvias en la provincia durante la última semana parecieran indicar que los pronósticos climáticos, aún los de los centros científicos mas respetados del mundo, no siempre suelen ser correctos", advirtió Villalba.

Calentamiento Global

Datos suministrados por el Doctor Villalba, indican que científicos del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), vienen realizando estudios para identificar los escenarios climáticos más probables ante el Cambio Climático a lo largo de la Cordillera de los Andes y poder plantear cómo esos escenarios podrían influir no sólo en el cambio ambiental, sino también en los patrones económicos de producción, sobre todo en las provincias de Mendoza y San Juan.

Existen claras evidencias de que la Cordillera de los Andes está experimentando cambios ambientales sin precedentes. Por ejemplo, una enorme retracción de los cuerpos de hielo durante el siglo XX, ha sido documentada tanto en los Andes Centrales como en los Patagónicos (Leiva et al. 1989; Villalba et al., 2005; Masiokas et al. 2008), retracción asociada en el norte de la Patagonia con tendencias negativas en las precipitaciones y en el escurrimiento de los ríos cordilleranos.

Por el contrario, el aumento de los niveles de humedad de las masas de aire provenientes de la Amazonia y el Atlántico subtropical, ocasiona que lleguen a las llanuras ubicadas al pie de los Andes, mayores precipitaciones durante el verano, asociadas en muchos casos con tormentas más extremas, muchas de ellas acompañadas con granizo. Estas tendencias contrastantes son consistentes con un aumento en el aporte de humedad de origen Atlántica en la región subtropical y una disminución de la contribución Pacífica sobre la Cordillera al sur de los 35 - 40° S.

Dada la capacidad de los Modelos de Circulación General (Labraga 1997) para reproducir la dinámica atmosférica asociada a las variaciones estacionales de la temperatura y la precipitación en América del Sur, resulta de interés examinar las simulaciones de estos modelos en relación con los cambios climáticos futuros a lo largo de la Cordillera de los Andes.

En las Figuras 1 y 2 se presentan los cambios en las temperaturas medias y las precipitaciones de verano (Diciembre a Febrero) e invierno (Junio a Agosto) para el período 2080 - 2099 en comparación al intervalo 1980 - 1999, simulados por un conjunto de 21 modelos empleados por el IPCC para elaborar los escenarios climáticos durante el siglo XXI. Las simulaciones de variaciones climáticas futuras están basadas en el escenario de emisiones A1B. Este considera un mundo que en el futuro experimentará un rápido crecimiento económico, una población mundial que alcanzará su valor máximo hacia mediados de siglo y disminuirá posteriormente, y una rápida introducción de tecnologías nuevas y más eficientes. En este escenario no se dependerá demasiado de un único tipo de fuente de energía (fósil versus renovable), y supone que todas las fuentes de suministro de energía y todas las tecnologías experimentarán mejoras durante el siglo XXI (IPCC, 2007).

En general, las simulaciones indican un aumento de las temperaturas en la región andina y zonas aledañas con valores más elevados en verano y en latitudes más bajas (Fig. 1). Así, para el período 2080 - 2099 se espera un incremento de las temperaturas de verano entre 3 y 4° C en relación al intervalo 1980 - 1999 en los Andes Centrales de Argentina. En invierno, las temperaturas se incrementarán en promedio entre 1° y 2° C. Estos aumentos elevarán sustancialmente la evapotranspiración regional, alterarán las relaciones entre precipitaciones líquidas y sólidas (nieve) y modificarán la distribución estacional de los derrames de los ríos andinos con un adelantamiento en los picos de escorrentía.

Para el intervalo 2080 - 2099, las simulaciones climáticas señalan un incremento de las precipitacines de verano en las regiones llanas subtropicales entre un 15 y un 30% (Fig. 2). Esto contrasta con reducciones de la misma magnitud en la zona Central y Patagónica de Cordillera de los Andes. No se esperan mayores cambios en las precipitaciones de los llanos subtropicales durante el invierno, pero se estima una reducción entre 10 y 30% en los Andes Centrales de Argentina y Chile (Fig. 1). Los resultados de estas simulaciones climáticas para dicho intervalo de tiempo, son consistentes, aún cuando no en la magnitud, con las tendencias registradas en las precipitaciones durante el siglo XX.

Los científicos advierten que en 70 años las lluvias de verano en los llanos y el piedemonte de Mendoza y San Juan podrían aumentar considerablemente. Por el contrario, se produciría una reducción de precipitación en Cordillera. Por lo tanto, los veranos van a ser más lluviosos en las zonas llanas de la región. Actualmente la precipitación anual promedio es de 200-250 milímetros, pero los modelos de circulación apuntan a que en el año 2080, el promedio de precipitaciones ascienda a los 300-400 milímetros.

"En respuesta al calentamiento global y por ende, a una atmósfera más dinámica, las precipitaciones de verano estarán vinculadas a tormentas convectivas severas, que traen problemas a los cultivos y los asentamientos humanos, acrecentando la posibilidad de aluviones y flujos de barro en las zonas montañosas y del piedemonte. El aumento de las precipitaciones de verano no siempre es conveniente para los cultivos, en particular para los viñedos que se ven afectados por enfermedades criptogámicas", señaló Villalba.

 

Fuente: Esta nota fue publicada por el Suplemento Fincas, de Diario Los Andes.

 

Cuadro 1

Cambios en la temperatura media de superficie (°C) para América del Sur y regiones aledañas en verano (Diciembre a Febrero, izquierda) e invierno (Junio a Agosto, derecha) para el intervalo 2080-2099 en relación a 1980-1999, simulados por un conjunto de 21 modelos empleados por el IPCC en la elaboración de los escenarios climáticos para el siglo XXI (modificado de IPCC, 2007).

 

Cuadro 2

Cambios en la precipitación total (en porcentaje) para América del Sur en verano (Diciembre a Febrero, izquierda) e invierno (Junio a Agosto, derecha) para el intervalo 2080-2099 en relación a 1980-1999, simulados por un conjunto de 21 modelos empleados por el IPCC en la elaboración de los escenarios climáticos durante el siglo XXI (modificado de IPCC, 2007).

 

Ma. Soledad Gonzalez
[email protected]

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Para el intervalo 2080 - 2099, las simulaciones climáticas señalan un incremento de las precipitacines de verano en las regiones llanas subtropicales entre un 15 y un 30%.

Para el intervalo 2080 - 2099, las simulaciones climáticas señalan un incremento de las precipitacines de verano en las regiones llanas subtropicales entre un 15 y un 30%.