04/12/2008

Inversiones

Conocido winemaker mendocino estrena bodega

Se trata de Walter Bressia, que amplió la capacidad de producción y estiba de su bodega en Agrelo, pero también edificó una sala de estiba para producto terminado, cava para barricas, oficinas y sala de degustación.

Gabriela Malizia
[email protected]



El avance de la pequeña bodega Grappolo, propiedad de la familia Bressia, en solamente cuatro años, es asombroso. En las 5 hectáreas de su finca en Agrelo, coronadas por la visión deslumbrante del Cerro del Plata, donde abundan los sauces y las acequias arrullan sonidos de agua, el conocido winemaker construyó un edificio nuevo, que será inaugurado oficialmente en febrero del año próximo, pero que ya está listo para recibir visitantes.

"Crecer era una necesidad, sobre todo para dar un mejor servicio a nuestros clientes", recalca Bressia que este año abrió mercados en Suecia, Canadá y Brasil, además de destinos clásicos como Estados Unidos. Orgulloso de que nunca faltó un importador interesado en adquirir las contadas botellas de Conjuro, Lágrima Canela, Bressia Profundo, o de las 3.200 botellas de su espumante, o bien de su marca más famosa, MonteAgrelo, el empresario se decidió por construir, y terminar, aún con la crisis.

En el edificio se destaca la sala de estiba con capacidad para 100 mil botellas, con piso de hormigón alisado con malla de acero, capaz de soportar el peso de los tanques de acero inoxidable, en caso de que fuera necesario comprar más. La idea es, a futuro, construir un segundo piso para instalar una línea de fraccionamiento, plan que Bressia tiene para un tiempo no muy lejano.

En la actualidad, la bodega tiene una capacidad de vasija de 100 mil litros en tanques de acero inoxidable, más 350 barricas, y equipos propios de molienda, prensa y frío. A partir de ahora también contará con su propio laboratorio.

El estilo arquitectónico sobrio, hermanado con el paisaje, en el que la arquitecta Estela López Frasca, utilizó mucho la piedra y el hierro, remata en la cava, con capacidad para 350 barriles de roble francés y americano.

El sueño de este enólogo, que disfruta profundamente lo que hace, es conservar la bodega pequeña tal cual es hoy, y que sus hijos, que trabajan con él, puedan continuar en el futuro en una bodega más grande, con elaboración de vinos de mayor volumen. "Aquí encontré mi lugar, y mi idea es que los vinos de alta gama se queden aquí", sentenció.

Gabriela Malizia
[email protected]

=
El sueño de Bressia es conservar la bodega pequeña tal cual es hoy y que sus hijos puedan continuar en el futuro en una bodega más grande.

El sueño de Bressia es conservar la bodega pequeña tal cual es hoy y que sus hijos puedan continuar en el futuro en una bodega más grande.