16/10/2008

Opinión

Inicio de prácticas culturales en viñedos de Mendoza

Se acerca el inicio de un nuevo ciclo vegetativo de la vid y el especialista del INTA nos acerca algunos de los cuidados que hay que tener en cuanto en las tareas de riego, labranza, desbrotes y tratamientos.




Riego: Independientemente de los ?recesos obligados? en la frecuencia e intensidad de los riegos invernales, el productor deberá tratar de mantener la máxima humedad posible en los suelos, dentro de lo que le permita el sistema que posea (goteo, aspersión, microaspersión, tradicional por surcos o lámina). Esto facilitará a su viñedo las mejores condiciones de brotación, crecimiento, floración y cuaje. Consecuentemente, disminuirá parcialmente la posibilidad de incidencia de las heladas tardías de primavera.

Labranza: Evitar cualquier movimiento de suelo (rastreado, arado, cincelado o vibrado), al menos hasta superar las fechas de ocurrencia de heladas conocidas históricamente (fines de octubre a principios de noviembre). Una vez superado ese período, tener la precaución de realizarlas cuanto antes, considerando las dificultades de combinar las labores con los riegos, en la búsqueda de lograr cultivos con suelos sin malezas, planchados y muy húmedos.

Desbrote: Considerando factores económicos y prácticos (mano de obra, uniformidad de brotación, crecimiento, sistema de conducción, riegos, vientos, lluvias, granizo y probabilidades de heladas) es altamente recomendable demorar el desbrote tradicional y algunas prácticas modernas dirigidas a posición de carga y disminución de producción, hasta pasados los primeros días de noviembre.

Tratamientos: En cuanto a espolvoreos o pulverizaciones con azufre (destinados a prevenir el oidio, la enfermedad fungosa más severa para la vid), estos deben ir dirigidos hacia los brotes. Las cinco primeras aplicaciones, con menores dosis (la mitad, ejemplo: 10 kg/ha en polvo) que las recomendadas por los marbetes de los distintos productos. Aumentar la frecuencia de las aplicaciones según crecimiento y desarrollo, a repeticiones cada 8 a 10 días, especialmente cuando ha sufrido ataques en el ciclo anterior. En caso de lluvias, aun leves, repetir las aplicaciones ni bien lo permitan las condiciones para circular en los viñedos.?

Fuente: Esta nota fue publicada por el Suplemento Fincas, de Diario Los Andes.

Por Ing. Agr. Alberto Bustos
Viticultura - EEA Mendoza INTA


=