La
web, señoras bodegas grandes, medianas y boutique, no es sólo
la página web. Los periodistas especializados no son los únicos
a quienes deben mirar. En la Sociedad de la Información, la web le está
dando todas las posibilidades al que elige el vino en la góndola o de
una carta de vinos de dar a conocer (o postear) lo que piensa de ese producto
a cientos o miles de personas y al momento de beber la última copa. Para
muestra de esto pueden visitar Bottle
Talk. Para ver que se puede hacer una web de vinos sin mostrar lo de siempre,
pasen por acá o por
aquí. Tanto es así que Blogpulse,
tiene indexados más de 54 millones de blogs con lo que permite saber
si algunos de esos millones de blogs han hablado de nuestro vino, por ejemplo.
Los weblogs o blogs son páginas personales donde el autor cuenta, sugiere,
informa sobre un tema en particular. Como crear un blog es muy fácil
–casi como abrir una cuenta de Hotmail- y si uno desea puede ser
gratuito, esta forma de comunicación no se detiene. En 1999 había
tan sólo 23 blogs según el desaparecido sitio Infosift
de Jesse James Garret. Las Torres Gemelas y la invasión a Irak prendieron
la mecha y empezaron a brotar los “warweblogs”
donde los ciudadanos podían opinar libremente sobre esos hechos. Después
empezaron a diversificarse las temáticas. En nuestro país llegan
a 2.953 según el directorio Blogalaxia.
Entre 15 y 20 blogs en castellano se crean por día. Hay tantos blogs
como temas. Si el contenido del blog se vuelve atractivo, comienza a tener seguidores
y a crear una pequeña o gran comunidad de lectores. Un dato más
que importante para el palmarés de estos sitios si desean incorporar
publicidad. En una encuesta realizada en el 2004 a bloggers y lectores en los
sitios Tinta China,
Blogpocket y Bitacoras
se conoció que el 18% de los blogs incluyen publicidad. Según
la Internacional
Advertising Bureau-Argentina, en el 2006 se invirtieron $40 millones en
publicidad online. Esto es un 35% más que en el 2005. Otro dato importante
es que el 60% de los internautas (6 millones de personas) ven online el producto
antes de ir a comprarlo.
De profesión blogger
Pero… ¿qué vuelve atractivo tener un blog? En el gran paso
–como decía Kierkegaard- de “ser” a “ser alguien”
el blog viene de primera. Justito. Creás una cuenta y empezás
a publicar. Muchas veces no importa cuántos te leen. A veces pasa por
la necesidad de “mediatizar” el contenido. Eso que uno puede tener
cajoneado en un cuaderno, en un archivo de su computadora o en su cabeza. El
blog permite “darlo a conocer” primero a uno mismo y si prende a
varios, como veremos más abajo. Cuando uno registra un blog en algún
directorio y desea elegir la categoría se desplazan más de 15
opciones generales pero los blogs se ramifican en diversas temáticas.
En “Internet, la imprenta del siglo XXI”, el último libro
de Alejandro Piscitelli, se menciona una clasificación de weblogs realizada
por Rebecca Blood de acuerdo a los contenidos que desarrollan. Así tenemos
los blogs, los diarios y los filtros.
-Blogs: algunos son generales y otros hacen foco en algo en
particular. El contenido puede ser generado por el blogger o muchas veces se
trabaja con información de otros sitios como podemos ver en www.blogdemagia.com
-Diarios: las entradas o post son vivencias personales. Un
caso paradigmático es el blog de Martín
Varvsavsky, quien comparte con sus lectores sus reflexiones y vicisitudes
empresariales.
-Filtros: nos ahorran mucho trabajo ya que se ocupan de buscar
links y postearlos con un brevísimo comentario. Agrupan y ordenan información
como el sitio de Justin Hall, www.links.net
El blog del especialista español Enrique
Dans que trata sobre sistemas y tecnologías de la información
tiene sólo en el Bloglines (agregador
o lector unificado de blogs) 3.005 suscriptores y según Technorati,
uno de los más consultados buscadores de estos formatos, 8.574 blogs
mencionaron alguna nota publicada en su sitio personal. En el caso Darío
Gallo, periodista de Noticias quien desde su bitácora nos adelanta
las tapas de la revista o muy buenos datos, 2.082 blogs citaron alguna de sus
entradas en otras páginas. Tiene 148 suscriptores y su blog lleva más
de 800.000 visitas. Pablo
Mancini, quien escribe sobre ciberculturas y fue uno de los primeros en
hablar de Second Life
en estas pampas, tiene 124 seguidores en el Bloglines y 3.005 blogs lo mencionaron.
Julián Gallo
desde su blog Mirá! –que cuenta con el apoyo publicitario de Intel-
con más de 1 millón de visitas y 2.998 blogs replicaron algunos
de sus increíbles hallazgos en la web. “Un simple weblog”
es el claim de Denker Über
de Mariano Amartino a cuyos post reaccionaron 10,848 blogs y lo siguen día
a día 392 suscriptores. Ecuaderno
de José Luis Orihuela es otra de esas bitácoras que no pueden
dejar de consultarse para auscultar lo que pasa en la web. Con más de
10.000 reacciones en otros blogs, con 1.691 suscriptores en Bloglines más
4.105 lectores desde FeedBurner
es un sitio que está en todos –o casi todos- los blogroll que refieren
a Internet como temática. Orihuela es argentino pero vive en España
por eso su blog no figura en el ranking argento de los 100 más vistos
que todos los meses se actualiza desde el sitio Alianzo.
Blogs sobre vinos
Obvia respuesta ante este título: según Technorati hay 5.148 blogs
sobre vinos en el planeta web. Dada la importancia que tienen estos sitios para
dialogar con los amantes del vino, la consultora de comunicación Mark
Comunication, especializada en la comunicación del vino, creó
el año pasado el American
Wine Blog Awards (AWBA) para premiar a los escribas del jugo divino. El
objetivo del certamen, que tiene siete categorías de participación,
es promover esta nueva forma de promocionar el vino y premiar la calidad de
información.
Agudizando el olfato se pueden encontrar blogs argentinos sobre vinos. Cuesta
llegar, pero hay. Varios tienen dos meses y otros llevan más de un año.
Algunos pobres de contenidos y otros con buenos datos. Pero si los comparamos
con algunos weblogs especializados de afuera empezamos a notar las diferencias
de usabilidad, de buenos enlaces y sobre todo de seguidores. Pero hay que esperar
porque esto recién comienza.
Si hay una veintena de revistas que hablan del vino más las secciones
gourmet y/o columnas especiales en otras revistas no especializadas, más
algunos programas de tele, más algunos programas de radio que hablan
del buen vivir llegamos a la conclusión de que hay material humano-escritor
o aficionados que relatan el mundo del vino. Por lo que si esa caterva prensera
–aunque sea algunos pocos- decide ser blogger podría tener un contacto
directo con sus lectores. Imaginen a Brascó posteando la opinión
del vino que tomó anoche más una foto sacada en ese preciso momento
con su celular. No quiero pensar los muchos seguidores que podría llegar
a tener. Hoy Brascó aparece mencionado
con sus 10 máximas sobre el vino en un post de un blog sobre tecnología
:)
El blog, como formato de comunicación, le viene de maravillas al vino.
Su instantaneidad de publicación, su ubicuidad para subir el post (se
puede hacer desde un celular), su compatibilidad para emplear cientos de recursos
gratuitos diseñados exclusivamente para los blogs, su costo cero. Si
no es un personaje conocido del ambiente wine puede ser un ignoto sommelier
con muy buena data y cierta habilidad para contar las ideas. Este formato les
da a todos la posibilidad tecnológica de llegar a cuatro o a miles de
lectores.
La mayoría de los wineblogs
en inglés –para muestra pueden ver el premiado con el AWBA Dr
Vino- son diarios personales de periodistas o entusiastas que viajan mucho,
salen bastante y toman otro tanto. Todas esas vivencias las van apuntando en
sus blogs. Notas de degustación con la correspondiente foto casera de
la botella más alguna que otra foto social de amigos conforman los post.
La naturalidad de la imagen (sacada muchas veces con el celular), de la redacción
y un diseño básico y predeterminado logran transmitir un sello
personal, una naturalidad propia de este medio que está revolucionando
la web. “Decididamente (los blogs) son el corazón de la red”,
escribe Piscitelli.
Lista de blogs argentinos relacionados con el vino. Apuesto que dentro
de unos meses esta lista comienza a agrandarse.
¿Deben tener las bodegas un blog en su web?
El 28% de la población tiene acceso a Internet. Pero la banda ancha es
la clave en todo esto. Según el informe
DigiWorld publicado en el sitio de la Fundación Telefónica, se
espera llegar a 53 millones de usuarios de Banda Ancha en Latinoamérica
en 2010. En Argentina, según se
publica en el portal Educ.ar “mayo de 2005 es la fecha en la que la
tendencia de acceso a internet por dial-up declina. Hasta ese momento el segmento
más importante fue el de los usuarios de dial-up pero, a partir de ese
momento, el de banda ancha es el que dispone de una mayor cantidad de usuarios,
con 584.781 cuentas”. Si bien aún es baja la cifra tiene un potencial
de crecimiento muy elevado. Comparando 2004 vs 2005 el crecimiento en Latinoamérica
de los accesos por banda ancha fue del 85% de un año a otro, llegando
a los 8,83 millones de usuarios que acceden a la red a mayor velocidad.
Otro dato que suma: ya se habla de la web mobile 2.0. Esto es lisa y llanamente
que desde los celulares se podrá hacer todo lo que se puede hacer desde
una pc. El 83% es el porcentaje de cobertura de telefonía móvil
en nuestro país.
Los números indican que hay mucho para crecer en la web. Y las bodegas
no están aprovechando la dinámica de comunicación que ofrece
Internet y sus variadas aplicaciones. Al parecer la única propuesta es
un sitio pesado en contenidos, que tiene que servir para mercado externo, interno
y para que los vendedores bajen las fichas técnicas de los vinos, lleno
de anécdotas fundacionales y con una prosa poética, pegajosa…
algo que en conjunto termina siendo un pleonasmo. Y lo más importante
no está: poder comprar en la propia bodega y recibirlo en la propia casa.
Afuera, algunas bodegas para no afectar la relación con sus canales derivan
desde el sitio la compra en una vinoteca online o proponen una serie de alternativas
para que el usuario elija. Pero lo bueno de esto último es que no se
pierde a esa persona que llegó hasta el sitio.
Las bodegas deberían pensar una estrategia para la web como piensan una
estrategia para otro medio. Esto es lo primero antes de preguntarse si hay que
tener o no tener un blog. Ojo, primero fue la demanda del sitio web. Prontísimo
será la demanda de tener un blog. Entonces muchas irán atrás
de eso –por moda- pero se les puede volver en contra si no están
preparadas. Hagamos la prueba de entrar a los sitios y dejar un comentario en
el formulario de contacto y a esperar la respuesta (tuve la oportunidad de trabajar
en Familia Zuccardi y ver cómo Ana Amitrano, la gerente comercial, respondía
en propia tecla los cientos de correos de clientes. Actitud muy valorada por
los consumidores. Si Ana decide tener un blog seguramente será una gran
experiencia de comunicación).
No sé cuántas tienen la agilidad de responder oportunamente y
no con un simple “recibimos su correo y estamos evaluando su comentario”.
Si el formulario de contacto generaba necesidades de respuesta, el blog potencia
esa situación y expone mucho más a la bodega ya que el cliente
deja un comentario ante una entrada del blog y esos comentarios son públicos
ya que cualquiera los puede ver.
Entonces, las bodegas deberían tener una estrategia web y luego ver si
dentro de esa estrategia cabe la posibilidad de tener un blog. Y si se deciden
viene la pregunta de cajón: “¿quién va a mantener
el blog, che?”
Un caso argento: Una comunidad en pocas horas
Twitter es una suerte
de mesa redonda donde todos al mismo tiempo dicen lo que están haciendo.
Un Gran Hermano pero “tipeando” en lugar de “viendo”.
También podemos reducir y decir que sería una versión más
enfocada (y más cool) que el clásico Messenger. “Wath are
you doing” es el eje conceptual de esta aplicación que, según
el sitio de Mariano Amartino, hace
poco acaba de recibir 5 millones de dólares en su primera ronda de
inversiones.
Cuenta Darío Gallo en su blog sobre el nacimiento de Tuitiar,
la primera comunidad de aficionados a esta forma de comunicación: “Ayer
(22/07/07), a las 12.06 de Buenos Aires y 17.06 de Madrid, le comenté
a Pablo (Mancini) la intención de hacer un directorio (palabra vieja
dice él) de twitter Argentina. Ya teníamos experiencia de armar
virtualidades online, pero esto fue más rápido. Hoy a la mañana
ya estaba tuitiar en acción. Y tal vez a medianoche ya haya cien twitteros
anudados”. Al momento de redactar esto ya han superado los 200. Muchos
de esos nunca habían oído de este programejo.
¿Por qué es importante relacionar esto con nuestra bebida?
Las bodegas deben pensar que Internet es otro mercado, con otros códigos.
Un mercado donde todo es más express que el reparto de una farmacia.
Pero de todas las cosas que suceden día a día en la red, hay algo
que merece analizarse: las comunidades o redes sociales. Tal como sucedió
con Tuitiar, las comunidades se generan en pocas semanas o en horas. Son grupos
de personas que algo las une y que alguien dio el primer paso para que se armara
esa gran bola de nieve. Pueden ser 200 o miles. Sitios como Twitter, Lastfm,
Facebook o MySpace son plataformas que brindan todo lo necesario para que la
gente se siga, se reúna en torno a algo. Un algo que puede ser compartir
un mismo estilo de vida, escuchar la misma música o simplemente conocerse.
Los que son capaces de generar comunidades son como esos amigos de la adolescencia
a quienes sus compañeros lo siguen a morir. Por eso no es un dato menor
que un periodista de Noticias en Buenos Aires y su amigo en Madrid hayan levantado
la mano y en pocos días lograron reunir a más de 170 personas
desconocidas entre sí. Me pregunto entonces si las bodegas no deberán
mirar más de cerca a los Gallos o Mancinis que no son wine-periodistas
pero que tienen la habilidad, posibilidad, reconocimiento y convocatoria para
generar comunidades. Es muy habitual invitar a periodistas a las bodegas para
que conozcan la propuesta. ¿No habrá que pensar en estos referentes
de la web, en un Piscitelli, en un Amartino o en otros bloggers?
La web, señoras bodegas grandes, medianas y boutique, no es sólo
la página web.
Pablo Bicego
HILERA
pbicego@gmail.com
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